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Millón y medio de antigüedades chinas robadas

El Fondo Nacional de Tesoros de Pekín se esfuerza en recuperar reliquias expoliadas

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Cai Mingchao, el coleccionista chino que ayer admitió ser el misterioso comprador de los dos bronces subastados en París, es uno de los principales asesores del Fondo Nacional de Tesoros, una organización fundada en 2002 bajo la tutela del Ministerio de Cultura chino para recuperar las reliquias chinas esparcidas por el mundo. El Fondo se financia principalmente con las donaciones de particulares y empresas, según su propia web.

Su patrocinador principal es el grupo Poly, propietario de la mayor casa de subastas de arte de China, que recuperó tres de las doce cabezas de bronce que formaban la fuente del antiguo Palacio de Verano de Pekín, saqueado en 1860. Cinco de ellas han sido recuperadas, según la agencia Xinhua. Los bronces de YVL pueden ser los siguientes, en el caso de que Cai pague los 31 millones de euros pujados por ellos.

'Es muy difícil valorar económicamente el arte robado durante las guerras del opio porque no existe un catalogación precisa de las piezas saqueadas', dice por e-mail Robert Murowchick, director del Centro Internacional de Arqueología e Historia Cultural de Asia Oriental de la Universidad de Boston. En cambio, se entiende el valor cultural que tiene para China recuperar piezas robadas por las tropas imperiales de Occidente.

Los esfuerzos de Pekín por recuperar reliquias saqueadas durante la ocupación colonial son muchas veces en vano. Llevan demasiado tiempo en el mercado y la mayoría fueron adquiridas de forma legal.

Según un informe publicado en 2005 por el Buró Estatal de Reliquias Culturales (BERC), más de 400.000 tumbas fueron saqueadas en China durante los últimos 25 años. EL BERC fue instaurado en 1988 para proteger el patrimonio nacional y repatriar antigüedades por la vía diplomática o recurriendo a la convenciones internacionales, como la proclamada en 1970 por la UNESCO.

Pillaje en Internet

Según el Gobierno chino, existen 1,67 millones de reliquias chinas, la mayoría robadas, en más de 2.000 museos de 47 países diferentes. Los pillajes se dispararon por la falta de control y la introducción de Internet en el mercado del arte, que acelera el proceso de compra-venta.

Desde enero, Washington aplica una serie de restricciones sobre las antigüedades chinas que pueden importarse a EEUU, una petición que China hizo en 2004 para reducir el tráfico ilegal. Las restricciones han sido celebradas por arqueólogos y académicos, pero las casas de subastas, anticuarios y museos se lamentan de que harán crecer un mercado negro que cada vez atrae más a los propios coleccionistas chinos, que ven una 'inversión inteligente y una forma de demostrar su orgullo por el pasado de China'.