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Moratinos reclama en la Roca la soberanía española

Primera visita en 300 años de un ministro español a Gibraltar. España, Gran Bretaña y la colonia cierran acuerdos para mejorar las comunicaciones y la prevención de desastres medioambientales

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Cooperación sí, pero sin olvidar la soberanía, que para España es 'irrenunciable'. El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, acabó ayer con 300 años de separación de los gobiernos de España y Gibraltar al convertirse en el primer diplomático de nuestro país que pisaba suelo llanito desde la cesión de la Roca en 1713 por el Tratado de Utrech. Ello no le impidió dejar claro desde el principio que el Ejecutivo seguirá peleando por la soberanía de Gibraltar, 'pero ni este día, ni este escenario son adecuados para tratar ese asunto', señaló.

'Ese tema siempre está presente en los foros adecuadosargumentó el ministro y nosotros lo hemos llevado a los Parlamentos. Nuestra postura ha quedado clara desde un principio y más adelante se podría tratar con más profundidad'.

Y es que Moratinos jugaba en terreno hostil desde, que a las 13,45 horas, protagonizó una imagen que pasará a la historia: su entrada en automóvil por la controvertida verja gibraltareña. Las banderas del Peñón y el Reino Unido unidas no dejaron de asomar en los balcones de las viviendas de la Roca al paso del diplomático español.

Este era el paisaje: gente en los cruces de las carreteras con carteles de 'Siempre seremos británicos'; lemas como 'Nosotros le damos a España lo que España no nos aporta'; y hasta los taxistas más veteranos enzarzados en discusiones sobre si Moratinos debía entrar en Gibraltar o no. Y como guinda, la manifestación de unas pocas docenas de ultranacionalistas españoles clamando por la 'dignidad de España'.

Pero el ministro no se amilanó y respondió con sonrisas, buen humor e ironía a las bromas sobre la insistencia de los llanitos en ser británicos. Ni corto ni perezoso, utilizó las cámaras y las ondas de la GBC, la cadena de televisión y radio de Gibraltar, para pedir a los habitantes de la Roca que se acerquen a España, al tiempo que proclamó a los cuatro vientos que había roto 'la Roca de la incomprensión'.

Todos, incluido el homólogo de Moratinos en Reino Unido, David Miliband, pasaron por alto los problemas por los que España y Gibraltar se tiraron los trastos a la cabeza en las últimas semanas. Moratinos se apresuró a dejar claro que los accidentes del New Flame y el Fedra, aquellos por los que afloraron de nuevo los enfrentamientos sobre las supuestas aguas jurisdiccionales de Gibraltar en la Bahía de Algeciras, eran cosa del pasado. Tampoco se hizo mención a la petición que el Peñón hizo a sus ciudadanos para que avisen cada vez que vean una patrullera de la Guardia Civil cerca.

El encuentro, que se llevó a cabo en el lujoso restaurante del teleférico de Gibraltar, sirvió para avanzar en asuntos locales en el marco del Foro de Diálogo entre España, el Reino Unido y el Peñón. Entre los principales acuerdos alcanzados ayer, sobresalen dos: la implantación de una línea caliente de comunicación entre Gibraltar y España para actuar de inmediato en caso de accidentes marítimos y la situación de los pensionistas y trabajadores españoles en el Peñón.

Gibraltar y España se comprometieron a estrechar lacoordinación de los puertos de la Roca y Algeciras para que ese diálogo fluido permita evitar las catástrofes marítimas a las que está expuesta la Bahía. Pero Moratinos avisó y recordó 'que por aquí pasan nada más y nada menos que 100.000 buques al año', por lo que no será la fórmula mágica para evitar los accidentes.

En cuanto al asunto de las pensiones, el ministro insistió en que se trata de cumplir con las promesas que realizó a los ex trabajadores españoles en Gibraltar cuando se reunió con ellos 'y ya he trasladado a los miembros de la mesa la necesidad de aportar la solución definitiva', sin entrar en más detalles.

Por lo demás, dentro de no más de 40 días habrá unareunión para avanzar en el proyecto del aeropuerto conjunto que ya se construye. Ese proyecto, que Moratinos quiere impulsar a toda costa, consiste en la utilización de la terminal por los españoles a través de unos túneles que conduzcan a las pistas desde La Línea y así tener la sensación de que se está volando desde España, ya que no habría que enseñar el DNI.

Todas las partes están de acuerdo también en impulsar una línea marítima entre Gibraltar y Algeciras. Se trata de un proyecto que dormía en el cajón de las administraciones. El resto de los acuerdos en los que se está avanzando se refieren a fiscalidad, telecomunicaciones y sanidad.