Publicado: 30.04.2014 11:00 |Actualizado: 30.04.2014 11:00

Muerte agónica de un preso en EEUU por la mala aplicación de la inyección letal

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La mala aplicación de la inyección letal a un preso en EEUU le causa una muerte agónica, sufriendo un ataque al corazón de más de 40 minutos.

Según el diario local The Oklahoman, Clayton Lockett, de 38 años y condenado a la pena capital por el asesinato de una joven de 19 años en 1999, se retorció y jadeó cuando le fue administrada la inyección, que contenía una combinación de fármacos nunca usada previamente en el estado de Oklahoma, antes de morir.

Era la primera vez que se utilizaba el fármaco midazolam como parte de una inyección de tres componentes en Oklahoma y poco después de recibir la inyección, el preso empezó a sufrir convulsiones.

Una media hora después del inicio de la ejecución, el director del Departamento Correccional de Oklahoma, Robert Patton, anunció que se cancelaba, porque los medicamentos no estaban fluyendo por las venas del reo, pero a continuación Lockett fue declarado muerto por un ataque al corazón.

Tras este dramático hecho en Oklahoma (EE.UU.) obligó hoy a cancelar un segundo ajusticiamiento, en la que iba a ser la primera ejecución doble del país desde el año 2000.

Los estados están teniendo problemas para conseguir los componentes con los que se fabricaban las inyecciones letales convencionalesPatton pidió entonces el aplazamiento hasta dentro de 14 días del otro ajusticiamiento previsto para hoy, que se esperaba que se produjera dos horas después del primero, el de Charles Warner, de 46 años declarado culpable por el asesinato de un bebé de 11 meses.

Iba a ser la primera ejecución doble en Estados Unidos en lo que va de siglo XXI, puesto que la última vez en que se ajustició a dos internos el mismo día fue el 9 de agosto de 2000 en Texas, y la primera en el estado de Oklahoma desde 1937.

En los últimos meses, se han dado varios episodios de complicaciones en la aplicación de la pena de muerte en Estados Unidos.

La mayoría de los 32 estados donde está en vigor la pena capital en la nación están teniendo problemas para conseguir los componentes con los que se fabricaban las inyecciones letales convencionales.

Ante este escenario, algunos estados están probando inyecciones letales con fórmulas alternativas y otros incluso han planteado el uso obligatorio de la silla eléctrica si no hay medicamentos disponibles.

Oklahoma cambió la ley que regula la aplicación de la pena de muerte a finales de marzo y permitió el uso de cinco diferentes combinaciones de medicamentos en la inyección letal, tras los problemas que se produjeron en sus primeras ejecuciones del año.

A principios de abril el estado informó a los abogados de los presos de que emplearía una inyección letal con el anestésico midazolam, el paralizante bromuro de pancuronio y cloruro de potasio, que detiene el ritmo cardíaco.

Lockett y Warner demandaron al estado por no haber recibido información sobre dónde había adquirido el estado los fármacos ni evidencias de que estos medicamentos fueran seguros.

El Tribunal Supremo de Oklahoma suspendió entonces las ejecuciones de ambos reos, aunque finalmente canceló su decisión.