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El mundo reacciona con indignación ante la violencia en Libia

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La mayoría de las instituciones y dirigentes mundiales, como el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se declararon indignados ante las informaciones sobre disparos desde aviones de combate y helicópteros contra manifestantes en Libia.

"Esos ataques contra civiles, si se confirman, supondrían una violación de la ley humanitaria internacional y los condenaría en los términos más firmes en nombre del secretario general", añadió el portavoz de la ONU, Martin Nesirky.

La cadena de televisión qatarí Al Jazira afirmó ayer que al menos 250 personas murieron en Trípoli por los bombardeos de los aviones del Ejército del Aire lo que fue desmentido por Seif el Islam, hijo del líder libio, que afirmó que lo que se bombardeó fueron depósitos de armas situados lejos de las zonas urbanas.

La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, pidió al Gobierno libio que detenga "el inaceptable derramamiento de sangre" en el país norteafricano.

"Nos unimos a la comunidad internacional en la rotunda condena de la violencia en Libia", dijo Clinton en un comunicado difundido hoy.

Además, insistió en la "responsabilidad" del gobierno de Muamar al Gadafi de "respetar los derechos universales de las personas".

La Unión Europea (UE) condenó oficialmente la represión ejercida en Libia por el régimen de Gadafi.

En un texto pactado por sus ministros de Exteriores, los Veintisiete exigen a las autoridades libias que pongan fin de forma inmediata al uso de la fuerza contra los manifestantes y que permitan las protestas pacíficas.

"Las aspiraciones legítimas y demandas del pueblo en favor de reformas deben ser respondidas a través de un diálogo abierto e incluyente", señala el documento.

El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, se mostró "alarmado" por el agravamiento de la situación en Libia y por el "uso inaceptable de la violencia contra la población civil".

Italia aumentó el nivel de alerta en sus bases aéreas de Trapani (Sicilia) y Gioia del Colle (Bari), en el sur del país, después de que dos cazas de la Fuerza Aérea libia aterrizaran en el Aeropuerto Internacional de Malta y dos coroneles libios pidieran asilo político en el país maltés.

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, condenó "el uso inaceptable de la fuerza" contra los manifestantes en Libia y pidió el "cese inmediato" de la violencia en ese país.

En un breve comunicado, el jefe del Estado francés aseguró que la violencia contra los libios es "inaceptable" porque solo "ejercen su derecho fundamental a manifestarse y a expresarse libremente".

Sarkozy llamó al "cese inmediato de la violencia y a una solución política con el fin de responder a la aspiración del pueblo libio de democracia y libertad", agrega la nota.

La ministra española de Exteriores, Trinidad Jiménez, condenó la represión violenta de las manifestaciones en Libia pero descartó que la UE adopte sanciones por ahora contra el líder libio, Muamar Gafafi.

Jiménez dijo también que España no prevé organizar una evacuación de sus ciudadanos en Libia, ya que el reducido número de españoles que hay en ese país hace que puedan salir, si lo desean, en vuelos organizados por otros países de la UE.

"Condenamos la violencia ejercida por las autoridades contra los manifestantes", afirmó la ministra tras una reunión de titulares de Exteriores de la Unión centrada en la situación en Libia, en la que se criticó duramente la represión y se defendió el derecho a la libre expresión de los ciudadanos.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, criticó hoy el "indiscriminado uso de la fuerza" que las autoridades libias han ejercido contra los que se manifestaban pacíficamente contra el régimen de Muamar El Gadafi.

"Estoy en shock", señaló Rasmussen, que tildó la carga contra los manifestantes de "indiscriminada" y llamó a las autoridades del país a "frenar la represión contra los civiles".

"La libertad de expresión y asamblearia son derechos fundamentales y no pueden negarse", añadió. Rasmussen.

El secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, expresó hoy su "gran preocupación" por lo que sucede en Libia y pidió que se ponga fin al derramamiento de sangre y a todos los actos de violencia.

En un comunicado, el responsable de la organización panárabe, con sede en El Cairo, señaló que "las demandas del pueblo árabe sobre reformas, desarrollo y cambio son totalmente legítimas, y un asunto global en el que participan los sentimientos de toda la nación, especialmente, en esta etapa crucial en la historia de los árabes".

El grupo chií libanés Hizbulá condenó enérgicamente en un comunicado los crímenes cometidos por el régimen de Muamar el Gadafi contra "los hijos inocentes y resistentes del pueblo libio", al que deseó la victoria.

Según la nota, "nadie puede permanecer en silencio ante las masacres cometidas por el régimen de Gadafi en varias ciudades libias, en especial en Bengasi".

El embajador adjunto de Libia ante la ONU, Ibrahim Dabbashi, dijo que Gadafi debe "dejar el poder lo antes posible" y la comunidad internacional debe "evitar que se refugie en otro país".

"Gadafi debe detener la matanza del pueblo libio. El pueblo libio ha sido suficientemente paciente durante los últimos 42 años", expresó Dabbashi en declaraciones a la televisión estadounidense CNN.

Por su parte, el ministro de Estado libio encargado de Emigracion y de la Comunidad Extranjera, Ali Errichi, exigió formalmente al líder libio que abandone el poder, informó Al Jazira.

Errichi expresó su intención de dimitir en señal de protesta por los acontecimientos que están sacudiendo su país en los últimos días, en los que han muerto varios centenares de personas en los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y opositores que piden la salida de Gadafi del poder.

El ministro libio de Justicia, Mustafa Abdeljalil, presentó su dimisión en protesta por "por la sangrienta situación" de su país, afirmó el diario electrónico "Quryna".

La mayoría de los imanes de las mezquitas de Libia rechazaron un discurso que les había preparado el líder libio, Muamar el Gadafi, y llamaron a la población a salir a las calles para luchar contra el régimen, según informaron a EFE varias fuentes y testigos que acudieron a las oraciones en los templos.