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Negro futuro para los palestinos

La renuncia del presidente Abás a concurrir a las elecciones de enero abre un sinfín de incógnitas

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La renuncia del presidente palestino, Mahmud Abás, a concurrir a las elecciones de enero abre un sinfín de incógnitas que los analistas políticos tratan de enumerar con todas las precauciones posibles. Hay quien cree que Abás todavía puede dar marcha atrás.

Esto dependería de un cambio de actitud de Israel en el tema de los asentamientos judíos. Sin embargo, basta echar un vistazo a Cisjordania para darse cuenta de que las obras siguen adelante a buen ritmo en las colonias.

Sólo un enérgico ultimátum de Washington podría cambiar el rumbo del primer ministro Binyamín Netanyahu, aunque es evidente que la Administración de Barack Obama tiene que hacer frente a otros problemas más acuciantes y no puede sustraerse a la presión del lobby judío. Nadie sabe si la convocatoria electoral palestina del 24 de enero se respetará.

La decisión última depende de la comisión electoral central, que está evaluando una compleja situación política. La profunda división que hay entre Cisjordania y la franja de Gaza hace muy improbable que se celebren los comicios. De entrada, Hamás ya ha dicho que no autorizará las elecciones en Gaza, es decir, que, como mucho, las urnas sólo se abrirían en Cisjordania.

Si la comisión decide que no se reúnen las condiciones mínimas para las elecciones, Abás podría continuar indefinidamente en el cargo o dimitir. En el primer caso sería presidente desde una posición de gran debilidad. En el segundo caso, que parece el más lógico, los palestinos deberían buscar a un sustituto para el cargo.

Más de media docena de nombres figuran en las listas de recambios posibles que circulan por aquí, y esto es una clara indicación de que no existe una alternativa natural que aglutine al pueblo palestino.

Entre los candidatos más nombrados en las quinielas están el veterano Abu Maher Ganeim, el preso Marwan Barguthi, el solitario Salam Fayyad y el controvertido Muhammad Dahlan.