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"No quisimos que 'Felipe y Letizia' fuera una parodia"

Joaquín Oristrell escribió y dirigió esta "comedia romántica" emitida por Telecinco

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El director de cine Joaquín Oristrell afrontó el proyecto de Felipe y Letizia como una 'comedia romántica', alejada del documental y de la caricatura televisiva de la familia real. 'No estaba en nuestro ánimo hacer una parodia, sino contar la historia de una familia de una manera directa y que todo el mundo pudiera entender que, detrás de cualquier gobernante, siempre hay un aspecto humano, que era el que me interesaba', explicó ayer a Público Oristrell, que también es el guionista de esta producción emitida por Telecinco con éxito esta semana.

Inmerso en el rodaje de una TV movie sobre La Trinca y desconectado de los comentarios que ha suscitado el telefilme, Oristrell confiesa que decidió ser el único responsable del guión 'a la vista de que pudiera haber polémica'.

Una vez decidido que iba afrontar el reto solo, buscó toda la información que se había publicado, sin guiarse por los rumores, y compuso 'un mapa de lo ocurrido'. A partir de ahí, la imaginación entró en escena. 'Llené ese mapa con lo que me parecía que podía haber pasado. Es una visión absolutamente subjetiva que, por supuesto, es criticable y discutible'.

Ver a los reyes en situaciones comunes forma parte de la idea de Oristrell de quitar 'hierro' a la vida de la familia real, una línea que también le ha llevado a incluir 'notas de humor'. 'Creo que en este país tenemos mucho sentido del humor y me parece que una de las personas que más tiene es el rey. Por eso he intentado que el personaje tuviera esos golpes de humor, que fuera entrañable y que enseñara su vulnerabilidad', señala.

Para abordar este trabajo, no ha mantenido ningún contacto con la Casa Real y destaca que se ha tratado de 'un ejercicio de libertad absoluta. Lo que más me enorgullece es comprobar que se ha podido hacer, porque no ha habido ni el más mínimo movimiento por parte de esta institución'.

Como balance final, Oristrell califica este proyecto como 'un viaje interesante' con un final inesperado: 'Soy una persona bastante aséptica políticamente y he terminado como monárquico'.