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Nuevo mazazo a ETA: detenido 'Txeroki', jefe de los comandos

Ha sido arrestado junto con una mujer, ambos armados, cerca de la estación de esquí de Cauterets, próxima a la localidad pirenaica de Lourdes. El seguimiento de un coche robado con placas falsas permitió llegar a &

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No era el número 1 de ETA. Ni siquiera el jefe de su aparato militar. Era, eso sí, el jefe de los comandos. El que acudía a dar las últimas instrucciones a los terroristas que van a cruzar la frontera. Quizá por ello, Miguel de Garikoitz Aspiazu Rubina, más conocido como Txeroki, Gari Patillas y Arrano, era a sus 35 años el principal objetivo del Ministerio del Interior.

Y aunque las páginas web de todos los cuerpos policiales incluyen desde hace tiempo su imagen en primer lugar entre las de los terroristas más buscados, el departamento que dirige Alfredo Pérez Rubalcaba había decidido en los últimos meses dar prioridad absoluta a su captura.

El arresto se ha producido finalmente esta noche, cuando agentes de la policía francesa y de la Guardia Civil han logrado dar el mazazo –uno más- a ETA cerca de la estación de esquí de Cauterets, próxima a la localidad pirenaica francesa de Lourdes. El seguimiento de un coche robado con placas falsas permitió llegar a Txeroki.

Además,  dos cuentas de correo electrónico han sido claves para la detención  de Txeroki, según han informado fuentes de la investigación. Michèle Alliot-Marie reconoció que 'hacía meses' que las autoridades le buscaban en territorio francés.

Junto a Txeroki estaba una mujer, posiblemente Leire López Zurutuza, acusada de intervenir en varios atentados con bomba cometidos cuando formaba parte del comando Zapa.  Los agentes franceses que practican desde poco antes de las 4 de la mañana el registro del piso donde fueron detenidos Garikoitz Aspiazu y Leire López, en Cauterets, han encontrado en el interior de la vivienda dos ordenadores portátiles , otras tantas memorias USB, manuales que aleccionan sobre cómo robar coches y otros para montar artefactos explosivos.

Los etarras, que estaban dormidos en el momento de la detención, iban armados con dos armas cortas. Los agentes también encontraron distintos elementos para la caracterización, como pelucas y barbas postizas, informaron fuentes de la investigación. En poder de los etarras se encontraron igualmente varios juegos falsos de documentación españoles, franceses e ingleses. El Servicio de Información de la Guardia Civil confiere especial importancia al contenido del abundante material informático incautado a 'Txeroki' y que puede aportar nuevas pistas relativas a la banda.

La ministra del Interior de Francia, Michèle Alliot-Marie, señaló que la detención de Txeroki, 'se tomó anoche' después de haberle seguido la pista durante varios días. 'Se había alojado (en Cauterets, donde fue detenido) desde hacía varios días (...) lo verificamos para certificar su presencia y la decisión de actuar se tomó anoche', afirmó la ministra.

La determinación del Ministerio del Interior por arrestar a Txeroki se refleja en que, por ejemplo, Fernando Trapero y Raúl Centeno, los dos guardias civiles asesinados el 1 de diciembre en Francia, fueron tiroteados cuando acababan de colocar microcámaras para intentar localizarle en una zona del País Vasco francés donde se creía que Txeroki acudía a dar las últimas instrucciones a los terroristas que se disponen a entrar en España.

Obsesionado con su seguridad, Garikoitz Aspiazu tiene un corto pero intenso historial dentro de la banda. Fuentes policiales aún le recuerdan a finales de los noventa como uno de los habituales de las algaradas callejeras en Bilbao.

Alto y fuerte –estudio hasta tercero en el Instituto vasco de Educación Física–, era habitual verle en los ambientes abertzales de la capital vizcaína, en uno de cuyos bares solía servir copas.

Allí conoció a su novia, Amaia Urizar de Paz, una chica de buena familia y chalet con piscina, a la que terminó involucrando en sus actividades. Y allí contacto ETA con él, que le incorporó primero como legal y, a finales de 2001, le encargó dirigir un comando, el Olaia, donde tuvo oportunidad de demostrar su obsesión por atentar cuanto más mejor.

En los seis meses que estuvo en activo el comando, colocó coches cargados de explosivos, envió paquete bomba, ideó carros repletos de dinamita y pegó tiros. En concreto, los que acabaron el 7 de noviembre de 2001 con la vida del juez José María Lidón, un atentado que le permitió ganar galones cuando en mayo de 2002 vuelve a cruzar la frontera para huir.

En Francia, Aspiazu se convirtió a partir de ese momento en instructor de los pistoleros y en el hombre de confianza de otro joven etarra, Gorka Palacios, convertido entonces en el jefe de los comandos por la sucesivas caídas de otros miembros de la dirección. Tiempo de clandestinidad al otro de la frontera que no le impidieron recibir la visita de su novia Amaia, a la que incluso propuso tener un hijo.

La caída de Gorka Palacios en 2003 terminó por catapultar a Txeroki a su actual posición dentro del organigrama de ETA. Un poder que quiso plasmar desde el primer momento en espectaculares atentados. Así, encargó introducir en Madrid una furgoneta cargada con 500 kilos de explosivos quince días antes de las elecciones del 14 de marzo de 2004.

El fracaso de este intento, le llevó a enviar semanas después a Palma de Mallorca al etarra Javier Pérez Aldunate -al que había enviado una carta en la que le exigía “poner patas arriba a un enemigo uniformado”– para asesinar al Rey con un rifle de mira telescópica. Volvió a fracasar.

Con una ETA pendiente de los contactos que mantenían en secreto PSE y Batasuna, Txeroki se atrevió en 2004 a criticar en una carta al resto de dirección por desviarse de la línea marcada tras la tregua de 1998. La reacción no se hizo esperar. Fue sometido a un consejo de guerra en el que se le exigió pedir perdón por el tono de la misiva o, en su defecto, abandonar sus cargos. El joven etarra se retractó y mantuvo su puesto.

Durante el alto el fuego, Aspiazu se mantuvo en un segundo plano hasta que en el verano de 2006, cuando el proceso de paz comenzó a tambalearse, organizó el atentado de la T-4. Desde entonces, sus fracasos, en forma de comandos desarticulados y atentados frustrados, se han sucedido. Sin embargo, su mayor éxito ha sido conseguir no ser detenido.

Los expertos antiterroristas todavía tienen la foto de él que localizaron en la vivienda de un aspirante a etarra al que detuvieron hace tiempo. La imagen muestra a Txeroki con el pelo recogido en una coleta, rodeado de amigos y desnudo. Ahora quieren la podrán sustituir por la de su captura.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha calificado la detención de Txeroki como 'determinante en la lucha contra ETA' .

'ETA hoy es más débil y la democracia española es más fuerte, pero no han perdido la capacidad de atentar contra todos los ciudadanos. ETA sufrirá este duro golpe de manera contundente', ha afirmado Zapatero.

El presidente del Gobierno ha afirmado que la detención de Txeroki 'es fruto del trabajo ejemplar, constante, de los aparatos de seguridad del Estado'.