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Obama no va a aceptar ninguna propuesta sobre Afganistán tal y como están

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El presidente de EE.UU., Barack Obama, no va a aceptar ninguna de las propuestas sobre Afganistán que sus asesores le han puesto sobre la mesa a menos que se hagan algunas modificaciones, indican hoy fuentes del Gobierno involucradas en la toma de decisión al respecto.

Barack Obama se reunió el miércoles por octava vez con su consejo de asesores para Afganistán y, hasta muchas horas después, no trascendió nada de lo allí tratado.

Hoy, jueves, altos funcionarios citados por algunos medios de prensa estadounidense coinciden en destacar que, de las cuatro opciones que se barajan en este momento, el presidente no está dispuesto a aceptar ninguna sin realizar modificaciones.

La cadena de televisión CNN destacó hoy que el presidente quiere que la opción que se adopte clarifique "cuándo y cómo las tropas estadounidenses estarán en condiciones de devolver la responsabilidad al Gobierno afgano".

Las fuentes indican que las preocupaciones expresadas por Obama "podrían alterar tanto la dinámica de cómo se mandan nuevos efectivos a Afganistán como el calendario de su presencia en la zona de guerra".

Según CNN, los principales puntos de fricción parecen ser tanto los calendarios como los interrogantes en torno a la credibilidad del Gobierno afgano. Igualmente el presidente quiere que el plan establezca una estrategia de salida antes de comprometer el envío de un nuevo contingente de soldados.

En definitiva, Obama quiere que quede muy claro que el compromiso de Estados Unidos con Afganistán "no tiene un final abierto".

Obama parte hoy para Asia en una gira que incluye visitas a Japón, China, Corea del Sur y Singapur, y regresará el próximo día 19. Se espera que la decisión final sobre Afganistán se de a conocer "poco después" de esa fecha, según fuentes gubernamentales.

El martes, el portavoz de la casa Blanca, Robert Gibbs, confirmó que en este momento se estudian cuatro opciones y, aunque no precisó su contenido, la prensa ha indicado que todas ellas contemplan un aumento de los efectivos de EE.UU. en Afganistán, que ahora son 68.000 soldados.

Las opciones parecen ser el envío adicional de 15.000 soldados, 30.000, 40.000 ó un número aún más alto.

La opción más popular parecía ser la que contempla el despliegue de entre 30.000 y 35.000 soldados adicionales.

A ellos se sumarían otros 10.000 militares que se encargarían del entrenamiento de las fuerzas afganas para que estas puedan asumir paulatinamente el control de la situación.

Esta opción, en principio, contaría con el beneplácito de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el secretario de Defensa, Robert Gates.

Sin embargo, la preocupación que existe en EE.UU. en torno a este tema es patente. El propio embajador de EE.UU. en Afganistán, Karl Eikenberry, ha dejado claro que llevar a cabo un aumento de tropas en el país sin el compromiso del presidente Hamid Karzai de combatir los problemas de corrupción y administración que han alimentado la insurgencia talibán, sería un grave error.

Eikenberry también se manifestó frustrado por la lentitud conque se han asignado los fondos para el desarrollo y la reconstrucción de Afganistán, un país arrasado por tres décadas de conflictos.

Asimismo, según recoge hoy el diario The Washington Post, el embajador ha indicado que le preocupa que el aumento de tropas profundice la dependencia del Gobierno afgano del apoyo de EE.UU., en momentos en que deberían ser las tropas afganas las que asuman cada vez más una mayor responsabilidad en el combate.

Las dudas del embajador se contraponen a la solicitud del general Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas internacionales en Afganistán, quien ha dicho que la intervención militar corre el peligro de terminar en un fracaso si no se suman miles de tropas en el próximo año.

Mientras tanto, la opinión pública de EE.UU. se muestra cada vez más reacia al mantenimiento de la situación en Afganistán y, según la última encuesta al respecto, el 56% se opone a la posibilidad de desplegar más tropas en el país de Asia Central.

Sólo un 42% de los participantes dijo respaldar un incremento del contingente militar estadounidense en la zona.