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La oposición boliviana acepta el diálogo con el Gobierno

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La oposición de Bolivia aceptó el martes negociar con el Gobierno el fin de una ola deviolencia, destrabando unas negociaciones que casi naufragan por la detención de un gobernador regional acusadode una matanza de campesinos oficialistas.

El poderoso gobernador del oriental departamento de Santa Cruz, la capital económica del empobrecido país quelidera la resistencia a los planes socialistas del presidente Evo Morales, anunció que aceptó un acuerdo marco parainiciar un diálogo que permita pacificar a la convulsionada nación.

"Hemos decidido firmar este principio para que vuelva la paz", dijo Rubén Costas en una declaración.

Minutos después, el gobernador del sureño departamento de Tarija, Mario Cossío, firmó en la ciudad de SantaCruz el acuerdo marco en presencia de un alto prelado de la Iglesia Católica y sostuvo que el documento tiene loselementos necesarios para superar la crisis.

"Estos temas serán discutidos con la presencia de testigos y facilitadores (...) para garantizar que este diálogoempiece y termine bien, para garantizar que lo que vayamos acordando se mantenga y ojalá muy pronto Boliviapueda suscribir un gran acuerdo nacional", afirmó.

Cossío anunció que se acordó comenzar a desalojar las oficinas públicas, las instalaciones petroleras y a levantarlos bloqueos de las carreteras.

"Hemos acordado también hacer todos los esfuerzos para frenar de manera inmediata la violencia en todo elterritorio nacional", agregó el gobernador de Tarija, quien al igual que Costas no se refirió a la detención de uno delos prefectos que los apoyaba.

TEMAS DE NEGOCIACIÓN

Las negociaciones incluyen discutir varias reclamaciones de la oposición, entre las que se destacan modificar eltexto de una nueva Constitución socialista que impulsa Morales para dar mayor autonomía a los departamentos quegobiernan y la distribución de un impuesto petrolero.

Hora antes, los contactos parecieron fracasar cuando Cossío, uno de los principales líderes opositores, afirmóque el diálogo agonizaba si no se liberaba al gobernador del distrito amazónico de Pando, a quien Morales acusó demandar a matar la semana pasada a un grupo de campesinos en el episodio más sangriento de la ola de violenciapolítica en el país.

El prefecto Leopoldo Fernández fue detenido en horas de la mañana en una aparatosa operación militar enCobija, la capital del distrito amazónico, un día después de que Morales recibiera el apoyo de los mandatarios deSudamérica para frenar lo que denunció como intento de "golpe civil".

/Por Carlos Alberto Quiroga y Luis Jaime Acosta/.*.