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Las palabras de Cospedal dan munición al 'Wall Street Journal'

El grupo de Murdoch utiliza una denuncia sobre el déficit manchego para dudar de la solvencia de España

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The Wall Street Journal ha utilizado la denuncia que hizo la secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, de las cuentas de su región para poner en duda la solvencia de las españolas. La mano derecha de Mariano Rajoy afirmó el pasado lunes que el déficit de su comunidad era 'superior al 4%' y que el dato no se correspondía con el 1,7 anunciado oficialmente por el anterior Gobierno socialista.

En la televisión del diario norteamericano de Rupert Murdoch, magnate de la comunicación que tiene a José María Aznar entre sus asesores, los analistas preguntaron a su corresponsal si existía la posibilidad de que hubiera 'más cadáveres en los armarios'. Este respondió que se sabía que los gobiernos regionales y locales eran 'un problema' pero que se desconocía cómo podía ser su 'tamaño'.

En las páginas del periódico también se hacía hincapié en las palabras de Cospedal, resaltando que estas aumentaban la preocupación sobre el estado real de las finanzas y contribuían a disparar la prima de riesgo. 'La exactitud de las cuentas regionales está bajo sospecha', se indicaba.

Además, recordaban que Cospedal había pedido una reunión urgente con Elena Salgado. Ayer la vicepresidenta económica le reprochó desde la Cadena Ser que hubiese dado las cifras 'sin contrastarlas'. El expresidente de Castilla-La Mancha José María Barreda afirmó que él siempre había dicho la verdad. En una entrevista a Europa Press comentó que era posible que con la 'zozobra provocada por algunas declaraciones muy inoportunas' se hayan 'acumulado algunos gastos'.

Paradójicamente, el presidente del PP, Mariano Rajoy, pidió ayer huir de la demagogia como 'de la peste' porque sólo causa 'daño' a España. El jefe de la oposición acudió a la presentación del libro Lo que hay que hacer con urgencia, coordinado por el profesor Juan Velarde. En este han participado más de 30 economistas, a los que Rajoy elogió por sus recetas y su 'sano patriotismo'.

Por supuesto, el dirigente conservador no hablaba de Cospedal ni de su portavoz económico, Cristóbal Montoro, quien hace unos días dijo que el Ejecutivo favorecía que nuestro país fuera 'una carga para el euro'. Rajoy se refería, sin citarlo, a Alfredo Pérez Rubalcaba. Y apeló al Quijote para tachar sus propuestas de 'fórmulas milagreras, demagogia ramplona y una especie de bálsamo de Fierabrás que todo lo arregla pero que nada soluciona'.

En un día 'especialmente difícil' para la zona del euro, como el propio Rajoy reconoció, el líder del PP no quiso lanzar ningún mensaje alarmista y vino a decir que hay futuro, aunque este se vislumbre sólo cuando él llegue al poder. 'España es un país solvente', afirmó tajante. Pero al tiempo no dudó en aprovechar la situación para ofrecerse como alternativa 'responsable'. 'La que yo dirijo, que tiene un programa y sabe que lo que necesita su país es un Gobierno que haga las reformas para estar en el grupo de los buenos como Holanda, Alemania, Finlandia u otros países', afirmó.

A su juicio hace falta 'un cambio total' para crear empleo y recuperar el crecimiento económico. Pero no a nivel europeo sino desde dentro de casa. Y pendiente de dos claves: 'hacer los deberes' para que las crisis afecten menos y 'trabajar para que nuestra prima de riesgo y nuestro diferencial con el bono alemán esté a cero' como presumió se encontraba cuando el PP abandonó la Moncloa en 2004.

Rajoy abogó por realizar 'una verdadera' reforma laboral que apueste por el contrato único, y en educación, trasladar a todas sus comunidades la 'experiencia piloto' de Madrid sobre el modelo alemán de Formación Profesional. Aseguró que el PP había hecho 'un gran esfuerzo' por apoyar al Gobierno y dijo que en seis meses aún 'se pueden hacer cosas' para lograr 'un cambio de percepción'.