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Un par de ausencias para toda la vida

Sevilla y Espanyol cargan con el recuerdo de Puerta y Jarque

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El nadador Rafa Muñoz, medallista mundial, salía ayer de la consulta del psicólogo deportivo José Carlos Jaenes. Además del agua y las pesas, la charla con un especialista ya es algo habitual en la preparación del cordobés.

Este terapeuta trabaja para el Centro Andaluz de Medicina del Deporte. Su campo de trabajo es la mente del atleta. Y por la cabeza de los jugadores de Sevilla y Espanyol debieron de viajar pensamientos similares al vivir la muerte de sus compañeros Puerta, en 2008, y Jarque, el pasado agosto.

'El Sevilla puede mostrar a los blanquiazules cómo han ido llevando este proceso. Cosas que han funcionado bien y otras que han tenido que cortar', apunta Jaenes. Los días siguientes al fallecimiento de los futbolistas, sus compañeros tuvieron que vivir todo el ceremonial que va ligado a una muerte.

'Es bueno que participen. Es recomendable hablar del tema y hasta incluso ir al cementerio para que vean que el cuerpo reposa allí. La sensación de duelo cuando un marinero desaparece en alta mar es eterna', explica el doctor.

La ceremonia dejó paso a los homenajes de recuerdo al compañero que se fue. En una decisión que levantó cierto debate, el Sevilla optó por prescindir del acto en el que los rivales dejaban flores en el lugar en el que cayó desplomado Puerta. Jaenes aplaude la decisión: 'El duelo tiene una buena parte de depresión; si yo lo prolongo, estoy provocando sentimientos depresivos'.

Cada futbolista habrá procesado el recuerdo de ambos compañeros con su propia pauta personal. Hay quien lo tiene en mente antes del partido o quien mira al cielo después de marcar un gol. 'Es mucho más recomendable eso que crear una parafernalia innecesaria', dice el psicólogo.

Desde que ocurrió el fallecimiento de Puerta, Jaenes ha recibido a deportistas con miedo a sufrir dolencias cardíacas o morir haciendo deporte con una frecuencia que antes no aparecía. En los últimos meses, han llegado cinco a su consulta.

'El fondo de esos casos esconde conductas fóbicas. Aprenden a leer ciertas señales del cuerpo como peligrosas, no adaptativas. Una palpitación normal del corazón ya lo consideran un síntoma preo-cupante' explica el médico.

El protocolo de actuación en ese caso siempre es el mismo. Después de que una revisión descarta la dolencia, se traslada al deportista al psicólogo. 'Es un sentimiento que en el fondo tenemos todos: el miedo a morir', concluye el especialista.