Público
Público

Patrullas ciudadanas, a la caza y captura del inmigrante en Italia

Una ley de Berlusconi les convierte en criminales por el solo hecho de no tener la documentación en regla

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Los inmigrantes sin papeles en Italia empiezan a comprobar la dureza de sus nuevas condiciones de vida a raíz de la ley del Gobierno de Silvio Berlusconi que les convierte en criminales por el solo hecho de no tener la documentación en regla.

Hay extranjeros que han sido detenidos mientras estaban en el hospital, como Mohamed, un egipcio de 30 años confinado en el centro de detención Ponte Galleria de Roma. Otros han sido arrestados al tratar de defenderse de agresiones, como le sucedió al bengalí Jahangir Chaklader, un vendedor ambulante de 27 años, casado y con dos hijos. Hace una semana, cinco rumanos le asaltaron en Turín y le robaron los 20 euros de su billetero. Cuando les denunció a la policía, fue arrestado a su vez por no tener los papeles en regla.

Algunas de las patrullas privadas de ciudadanos que vigilan las calles de Italia han mostrado su satisfacción con la ley. 'A partir de ahora, tendremos más garantías de éxito cuando informemos a la policía de qué inmigrantes clandestinos están haciendo actividades ilegales en nuestros barrios', explica Augusto Caratelli, presidente de la patrulla Comité de Defensa Centro del Mundo, de Roma.

Aun así, la ola de detenciones que se desató la semana pasada al entrar en vigor la ley se ha ido frenando, porque los centros de detención italianos están ya a rebosar y la policía no sabe dónde enviar a los detenidos.

Las fuerzas del orden, además, son conscientes que a partir del próximo mes de septiembre habrá una gran regularización de inmigrantes en Italia, que afectará principalmente a los cuidadores de enfermos y a los que limpian las casas de las familias de clase media y alta, sobre todo en las ricas ciudades del norte.

Aunque la Liga Norte, el partido que atiza el discurso anti inmigración, se oponía a la regularización (su líder, Umberto Bossi, llegó a comparar a los sin papeles con asesinos), al final la presión social ha obligado a permitir que entre 500.000 y 750.000 empleados domésticos puedan obtener documentación.

El Gobierno quiere evitar así que miles de ancianos o enfermos se queden sin cuidadores, o que las familias se encuentren sin canguro para sus hijos de un día para otro.