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Patti Smith, la música en la arena y bajo los paraguas

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San Sebastián, 21 jul EFE.- Patti Smith abría hoy el 45 Festival de Jazz de San Sebastián con muchas incógnitas ya desveladas al ser el quinto y penúltimo concierto de su gira española, pero la música ha llegado esta vez desde la misma arena de la playa para dar a este encuentro, que ha acabado en lluvia, un carácter singular.

La organización había calculado una asistencia de entre 20.000 y 25.000 personas, aunque han sido bastantes menos las que finalmente han acudido a la actuación de la cantante estadounidense en esta cita gratuita que es la Jazz Band Ball inaugural, para la que se han programado otros cinco conciertos junto al mar.

La musa del punk ha cumplido con la puntualidad que es norma del Heineken Jazzaldia y apenas dos minutos después de las nueve y media de la noche ha salido al Escenario Verde de la playa de La Zurriola cuando aún no había oscurecido y las nubes alertaban de lo que podía venir luego.

Smith y su banda apenas han variado el repertorio del "tour" que iniciaron en Huelva el pasado día 15 y al que pondrá fin pasado mañana en Sant Feliu de Guixols, en Girona.

Con un buen sonido, quizá demasiado bajo para un espacio abierto, la cantante y poetisa ha elegido una docena de temas, con una primera tanda de tono intimista que ha tardado en dar paso a los títulos más enérgicos.

Quizá por eso, las miles de personas que escuchaban a la artista desde la arena y las terrazas del Kursaal han tardado en calentar motores y cuando lo han hecho, cuando las palmas se alzaban sobre las cabezas, y los paraguas, estaban sonando las últimas piezas de la noche.

"Dancing Barefort" ha marcado un antes y un después, el de la desbandada causada por la lluvia cuando se cumplía una hora de concierto, un potente chaparrón que continuó con "Because the night" y empezó a perder fuerza con "People have the power", la última antes de los bises.

"Space monkey", "Free money" y "Ghost dance" también han formado parte de la liturgia donostiarra, al igual que la versión de "Play with fire" de los Rolling Stones y el "People who died" de Jim Carroll, todas ellas oídas en esta gira.

No ha faltado tampoco su canción dedicada a su admirado Roberto Bolaño, el escritor chileno fallecido hace siete años.

Dos "bises" en los quince minutos restantes, el último "Gloria", cuyo vigor no habría estado nada mal que se hubiese trasladado a algún otro tema.

Todavía caía alguna gota cuando Patti Smith se despedía con un "Great time" y daba el relevo en el escenario vecino a la noruega Mari Boine. Se había deshecho ya el paisaje de paraguas que durante media hora había cubierto la playa donostiarra.

A las ocho de la tarde, cuando los responsables del Festival mantenían aún cruzados los dedos para que la alerta de lluvia, tormentas e incluso granizo no se hiciese realidad, salía al escenario Frigo el estadounidense Eric Lewis, ELEW.

Este pianista, que ha acompañado a figuras del jazz como Wynton Marsalis, Elvin Jones y Cassandra Wilson, ha emprendido ahora una aventura rockera, que le ha llevado a reinterpretar con un sello muy personal temas de famosos grupos, de los Rolling Stones a Coldplay.

Es lo que ha hecho hoy en San Sebastián, donde también ha dejado un hueco para Michael Jackson.

Terje Rypdal, Miroslav Vitorus y Gerlad Clever tocaban a la misma hora, pero en la carpa Heineken, un serie de títulos jazzísticos en un concierto eléctrico, con reminiscencias al Miles Davis de los años 70.

Para después de la media noche quedaba la orquesta Shibusa Shirazu, que si promete algo es fundamentalmente locura y diversión.