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"Pekín debe tratar de definir qué es China"

Shen Weirong. Profesor de la Universidad de Pekín. Explica por qué el budismo tibetano tiene cada vez más seguidores entre la clase acomodada urbana en China

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Lo primero que hace Shen Weirong, experto en Budismo tibetano de la Universidad Popular de Pekín, antes de ser entrevistado, es aclarar 'que él no sabe nada de la situación política en Tíbet'. Las opiniones sobre Tíbet siguen siendo algo políticamente'sensible' para el régimen chino, especialmente ahora, cuando se cumplen 50 años del levantamiento tibetano que forzó el exilio del Dalai Lama y la región se halla sometida a una brutal represión por parte del ejército chino. Pero su interés exclusivo, insiste este historiador de 44años, doctorado en Estudios Tibetanos por la Universidad de Bonn, en Alemania, es estudiar la relación entre el Budismo chino y el budismo tibetano, una religión que cada vez tiene más adeptos en China, a pesar de estar prohibida.

¿El budismo tibetano está de moda en China?

Aunque es imposible calcular el número exacto de seguidores ed Budismo tibetano en China, ya que se practica a escondidas, es cierto que cada vez tiene más adeptos, y el gobierno es consciente. Los iniciados suelen reunirse en secreto para aprender los tantras bajo la tutela de los lamas, que se desplazan expresamente a las grandes ciudades desde Tíbet y las regiones tibetanas de China, como Amdo, en Sichuan. De paso, recolectan donaciones. La mayoría de los mecenas de monasterios tibetanos son individuos chinos.

En China ya hay 100 millones de budistas seguidores de la rama china, autorizada por el gobierno. ¿Por qué se sienten atraídos hacia el BT?

Igual que en Occidente, la gente se queda fascinada por el esoterismo y la espiritualidad que envuelve el BT. La mayoría de los nuevos creyentes pertenecen a la clase acomodada y viven en las grandes ciudades, como Pekín y Shanghai. Muchas estrellas de cine y cantantes famosos han reconocido su atracción por el 'poder mágico' asociado al BT, por el mito de la 'tierra pura', el Shangri-La. La moda del BT llegó de Taiwan y Hong Kong, donde los centros tibetanos tienen millones de seguidores, y no tiene mucho que ver con las relaciones históricas entre Tíbet y China. De hecho, el budismo llegó a Tíbet desde China, en el siglo VII, cuando dos princesas budistas, una china y otra nepalí, contrajeron matrimonio con dos guerreros tibetanos y su religión se mezcló con las creencias autóctonas, como el Bon. En China, el Budismo quedó influenciado por las corrientes filosóficas del Confucianismo y el Taoísmo, mientras el BT desarrolló su faceta más esotérica y mágica. El BT también defiende la no necesidad de abandonar los placeres terrenales - como el sexo - para lograr la realización espiritual, algo que ha logrado cautivar a la nueva clase acomodada de China y Occidente. Recuerdo que el expresidente Jiang Zemin le preguntó a Bill Clinton en una visita oficial a EEUU que cómo puede ser que tantos jóvenes estadounidenses con buena educación se conviertan al BT?. En China, la mayor parte de la población sigue pensando en el BT como una religión primitiva, chamanista.

¿Cómo afectan la situación actual en Tíbet y la figura del Dalai Lama, Buda viviente para los tibetanos, a quién Pekín acusa de querer la independencia del territorio, a la práctica del BT en China?

Ahora, por ejemplo, es muy difícil que los lamas viajen a Pekín o Shanghai para educar a los fieles. El gobierno ha impuesto restricciones de movimiento a los monjes tibetanos tras las revueltas violentas del 14 de marzo del año pasado en Lhasa y continuarán hasta que no aflojen la tensiones por el 50 aniversario del exilio del Dalai Lama.

Los chinos adoptan el Budismo Tibetano de una forma muy personal y muchos consideran al Dalai una figura muy politizada [los tibetanos lo consideran un dios viviente]. De hecho, creo que el gobierno chino ha malgastado demasiado tiempo y dinero en anunciar que Tíbet es parte de China. Quizás sería mejor esforzarse más en tratar de definir qué es China. La cultura china no es sólo Han (la etnia a la que pertenece el 90% de la población). A veces incluso rechazamos considerar chinos a la última dinastía imperial de China que controló Tíbet, los Qing, que eran Manchúes. Cuestionarse si Tíbet es parte o no de China no es una pregunta real. La gente como el Dalai Lama es más inteligente: dice que nunca pedirá la independencia de Tíbet, que sólo le importan dos cosas: la preservación de la cultura tradicional tibetana y el desarrollo de la economía. El gobierno chino tendría que escuchar más al Dalai.

¿Cree que cultura tibetana está desprotegida?

Durante la Revolución cultural y las reformas económicas introducidas en los 80 los chinos destruyeron miles de monasterios, pero no fueron los únicos en destruir el patrimonio cultural tibetano. Los mismos tibetanos, por influencia de Occidente, también desean modernizar su país y se quedan maravillados al ver luces de neón o fuentes modernas. Todos juntos , Occidente, China y el Dalai Lama, (líder del gobierno tibetano en el exilio) tendríamos que colaborar para salvar la cultura tradicional tibetana y ayudar a desmitificar el Tíbet, a hacer entender que no es ningún paraíso, ningún Shangri-la. Pero, para que esto ocurra, occidente tiene que dar más credibilidad a China y entender que la población tibetana es una sociedad en desarrollo con necesidades pragmáticas.

Lo primero que hace Shen Weirong, experto en budismo tibetano de la Universidad Popular de Pekín es aclarar que él no sabe 'nada de la situación política en el Tíbet'. Las opiniones sobre este país siguen siendo políticamente sensibles para el régimen chino, especialmente ahora que se cumplen 50 años del levantamiento que forzó el exilio del Dalai Lama y que la región se halla sometida a una brutal represión por parte del Ejército chino. Pero su interés exclusivo, insiste este historiador de 44 años, doctorado en Estudios Tibetanos por la Universidad de Bonn, en Alemania, es estudiar la relación entre el budismo chino y el budismo tibetano, una religión que cada vez tiene más adeptos en China, a pesar de estar prohibida.

¿El budismo tibetano está de moda en China?

Aunque es imposible calcular el número exacto de seguidores en China, ya que se practica a escondidas, es cierto que cada vez tiene más adeptos y el Gobierno es consciente. Los iniciados suelen reunirse en secreto para aprender los tantras bajo la tutela de los lamas, que se desplazan expresamente a las grandes ciudades desde el Tíbet y las regiones tibetanas de China, como Amdo, en Sichuan. De paso, recolectan donaciones. La mayoría de los mecenas de monasterios tibetanos son chinos.

En China ya hay 100 millones de budistas seguidores de la rama autorizada por el Gobierno. ¿Por qué se sienten atraídos por la versión tibetana?

Por el mismo motivo que en Occidente la gente se queda fascinada por el esoterismo y la espiritualidad budista. La mayoría de los nuevos creyentes pertenecen a la clase acomodada y viven en las grandes ciudades, como Pekín y Shanghai. Muchas estrellas de cine y cantantes famosos han reconocido su atracción por su poder mágico, por el mito de la 'tierra pura', el Shangri-La. La moda llegó de Taiwan y Hong Kong, donde los centros tibetanos tienen millones de seguidores. De hecho, el budismo llegó a Tíbet desde China, en el siglo VII, cuando dos princesas budistas, una china y otra nepalí, contrajeron matrimonio con dos guerreros tibetanos y su religión se mezcló con las creencias autóctonas, como el Bon.

En China, el budismo quedó influenciado por las corrientes filosóficas del confucianismo y el taoísmo, mientras el tibetano desarrolló su faceta más esotérica. También defiende que no se abandonen placeres terrenales, como el sexo, para lograr la realización espiritual, algo que ha logrado cautivar a la nueva clase acomodada. Recuerdo que el ex presidente Jiang Zemin le preguntó a Bill Clinton en una visita oficial a EEUU que cómo puede ser que tantos jóvenes estadounidenses con buena educación se hayan convertido al budismo tibetano. En China, la mayor parte de la población piensa que esta rama es una religión primitiva, casi chamanista.

¿Cómo afectan la situación política y la figura del Dalai Lama a la práctica del budismo en China?

Es muy difícil que los lamas viajen a Pekín o Shanghai para educar a los fieles. El Gobierno ha impuesto restricciones de movimiento a los monjes tibetanos tras las revueltas violentas de marzo del año pasado en Lhasa y continuarán hasta que no aflojen la tensiones por el 50 aniversario del exilio del Dalai Lama. Creo que Pekín ha malgastado demasiado tiempo y dinero en anunciar que el Tíbet es parte de China.

Quizás sería mejor esforzarse más en tratar de definir qué es China. La cultura china no es sólo han [la etnia a la que pertenece el 90% de la población]. Cuestionarse si el Tíbet es parte o no de China no es real. La gente como el Dalai Lama es más inteligente: dice que nunca pedirá la independencia del Tíbet, que sólo le importa la preservación de la cultura tradicional tibetana y el desarrollo de la economía. El Gobierno chino tendría que escuchar más al Dalai Lama.

¿Cree que la cultura tibetana está desprotegida?

Durante la Revolución Cultural y las reformas económicas introducidas en los ochenta los chinos destruyeron miles de monasterios, pero no fueron los únicos en destruir el patrimonio cultural tibetano. Ellos mismos, por influencia de Occidente, desean modernizar su país y se quedan maravillados al ver luces de neón. Todos juntos Occidente, China y el Dalai Lama tendríamos que colaborar para salvar la cultura tradicional tibetana y ayudar a desmitificar el Tíbet, a hacer entender que no es ningún paraíso, ningún Shangri-La. Pero, para que esto ocurra, el mundo occidental tiene que dar más credibilidad a China y entender que la población tibetana es una sociedad en desarrollo con necesidades pragmáticas.