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Los piratas amenazan con matar a tres tripulantes

Los secuestradores del Alakrana piden al Gobierno que libere a sus dos compinches encarcelados en España. La ministra Chacón pide tranquilidad y no descarta ninguna vía para lograr su rescate

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El secuestro del Alakrana entró ayer en una fase crítica 35 días después de ser capturado en aguas del Índico por piratas somalíes. Los secuestradores condujeron a tierra a tres de los 36 tripulantes del atunero -16 son españoles- en un gesto que rodearon de una escenografía perfectamente calculada para incrementar su presión sobre el Gobierno.

El patrón del buque, Ricardo Blach, puso voz a las amenazas de los captores. Según describió, la tripulación se encuentra 'muy mal' y peligra la suerte de los tres tripulantes desembarcados, un vasco y dos gallegos: 'Nos acaban de decir que dentro de tres días, si no hay movimiento de esos dos que están ahí [los piratas detenidos en España] matarán a los tres e iremos otros tres, y así hasta el final', relató en un mensaje que introdujo nuevos elementos de urgencia en las negociaciones abiertas hace semanas para resolver el secuestro.

Los piratas desembarcaron a dos gallegos y un vasco

Un total de 30 piratas y los tripulantes malviven hacinados a bordo con las provisiones mermadas y sin apenas agua. 'Estamos en el puente, dormimos en el suelo y después todo el día estamos sentados en una silla', describió Blach en una conversación telefónica con Radio Galega autorizada por sus secuestradores. Previamente, al igual que otros tripulantes, estableció contacto con su familia para trasladar los mismos detalles y garantizar su difusión.

La voz de los secuestrados tenía como fondo una demostración de fuerza de sus captores, que lanzaron disparos al aire y arrojaron al menos una granada al agua según Defensa para dar verosimilitud a sus amenazas. En esas conversaciones, los secuestrados relataron que los tres tripulantesdesembarcados fueron elegidos tras un sorteo y que, según los piratas, iban a ser llevados ante las familias de los dos somalíes encarcelados en España.

Dos fragatas españolas, la Canarias y la Méndez Núñez, flanqueaban mientras al atunero, fondeadas a pocas millas del puerto somalí de Haradere, un espacio sin ley que sirve de refugio habitual a las mafias del abordaje. Al mismo tiempo, un avión de patrulla marítima P3 Orión sobrevuela la zona, donde se mantienen desplegados efectivos de los servicios de inteligencia de los países integrados en la operación Atalanta contra la piratería. Sus informaciones permitieron a la ministra de Defensa, Carme Chacón, lanzar un mensaje de tranquilidad a los familiares de los pescadores: 'Sabemos exactamente dónde están los tres tripulantes y sabemos que están bien'.

'Sabemos dónde están y sabemos que están bien', subraya Chacón

Chacón mostró con extrema cautela la baraja de actuaciones que maneja para resolver el secuestro. 'El Gobierno mantiene todas las opciones abiertas' para traer a 'toda la tripulación sana y salva cuanto antes en casa', señaló la responsable de Defensa.

Midiendo cada palabra, Chacón, que acababa dereunirse con la vicepresidenta primera, el ministro de Exteriores, el JEMAD y el director del CNI, se limitó a enunciar que está 'abierto el frente político, el diplomático, el de inteligencia y el militar' y solemnizó su compromiso de no poner en riesgo 'nunca' a la tripulación, mensaje que lleva implícita la apuesta preferente del Ejecutivo por la negociación.

'Los antecedentes, otros secuestros, demuestran que cuando no se asalta no hay asesinatos', aseguraron a Público desde el departamento que dirige Chacón. Las mismas fuentes explicaron que los secuestradores del Alakrana son 'absolutamente profesionales', como demuestra la coreografía del miedo que desplegaron ayer con llamadas de los marineros a sus familias y a los medios de comunicación, con el único objetivo de incrementar el precio del rescate. Aún así, el Gobierno recuerda que mantiene una importante presencia militar con dos buques preparados para responder ante un agravamiento de la crisis.

A muchas millas del escenario de la amenaza, su endurecimiento abrió una refriega política capitaneada por el PP. Su portavoz de Defensa en el Senado afirmó que el secuestro demuestra la 'debilidad absoluta' del Gobierno frente al terrorismo. Su responsable parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, denunció que el Gobierno está 'totalmente desbordado'. Con dureza, la eurodiputada del PNV Izaskun Bilbao tachó de 'nefasta' la gestión de la crisis, que el presidente gallego, Núñez Feijóo, tildó de 'muy discutible'. 'No voy a perder ni un segundo en polemizar con el PP' fue la respuesta de Carme Chacón.