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La pobreza infantil sitúa a España a la cola de la UE

Hasta 1,8 millones de niños viven en el país en situación de vulnerabilidad, según Unicef. La Fundación la Caixa ha recibido un 22% más de demandas de ayuda a la infancia en tres meses

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Las consecuencias de la crisis han empezado a afectar a los niños españoles. La falta de recursos de las familias y el aumento del paro tienen desbordadas a numerosas ONG, asociaciones e instituciones de ayuda al desarrollo. La Fundación la Caixa informa de que la demanda de ayudas infantiles ha aumentado un 22% en los tres últimos meses. Entre noviembre de 2008 y febrero de este año, ha pasado de atender a 90.560 niños a llegar a los 110.534. En Madrid, el aumento se ha disparado hasta crecer un 30%.

Esta entidad privada no adolece de falta de recursos, pero los comedores y albergues públicos de las principales urbes están saturados desde el verano pasado.

Durante las Jornadas europeas de pobreza infantil, organizadas por esta fundación y Unicef, el jefe de la Unidad de Política Social y Análisis Económico de Unicef en Nueva York, Gaspar Fajth, se mostró 'satisfecho' por la evolución de las políticas españolas en los últimos años. Sin embargo, Fajth se mostró preocupado por la situación que atraviesa España hoy en comparación con el resto de la Unión Europea; en particular, con respecto a la pobreza relativa.

Este concepto clasifica como pobres a los ciudadanos cuya renta está por debajo del nivel de vida medio del país. Por contra, la pobreza absoluta atiende a las dificultades que tienen las personas para comprar o acceder a los bienes y servicios.

Alta pobreza relativa

España tiene uno de los índices de pobreza relativa más altos de los 27: un 24% de la población infantil (1,8 de los 7,8 millones de niños que viven en el país) está afectada por esta precaria situación. La media de la UE es del 16%. La situación sólo es peor en cinco de los 27 países de la UE: Portugal, Italia, Rumanía, Polonia y Lituania.

Según la clasificación de la OCDE, que utiliza distintos parámetros e incluye a países de todo el mundo, España también ocupa el sexto peor puesto, sólo por detrás de Letonia, EEUU, Polonia, México y Turquía. 'Los beneficios económicos que tienen los niños en España son la mitad que en Francia', critica Fajth.

Entre los factores que provocan esta situación en España, los expertos coinciden en destacar la escasez de ayudas sociales a familias e infancia. 'España y el resto de Europa han vivido una etapa de crecimiento económico y, salvo algún país puntual, no se ha aprovechado para atajar fenómenos como la pobreza infantil', asegura el director general de la Fundación la Caixa, Jaime Lanaspa.

La Convención sobre los Derechos del Niño del 20 de noviembre de 1989, que debería evitar estas condiciones, es la que más países han ratificado, 'pero la que menos están cumpliendo', añade el vicepresidente de Unicef-Comité Español, Juan Ignacio de la Mata.


España tiene un índice de pobreza relativa en la infancia del 24%. Foto: DANI POZO

Riesgo de exclusión

De cara al previsible aumento de la pobreza infantil relativa que habrá en los próximos meses, el técnico de estudios de la Fundación Foessa, Francisco Lorenzo, apuntó al riesgo de exclusión que hay en los hogares españoles.

Un 17,2% se encuentra en situación de exclusión (5,3%, grave y 11,9%, compensada) y la integración del 35,9% es 'precaria'. Destacó, además, que de las 500.000 familias que viven en España por debajo del umbral de la pobreza grave, 'sólo 100.000 están recibiendo ayudas'.

Entre las posibles soluciones para evitar la repercusión en los niños, Lorenzo apostó por aumentar las prestaciones por desempleo cuando el parado tenga hijos a su cargo. Además del aumento de la pobreza infantil, Unicef destaca el profundo cambio que se ha producido en el cuidado de los niños en los países económicamente más avanzados.

La educación de los más pequeños que durante siglos ha sido un asunto de familia mayoritariamente privado se está convirtiendo en 'una actividad fuera del hogar en la que participan cada vez más los gobiernos y las empresas privadas'. Es el caso de España, que carece de una red de ayudas como la de los países nórdicos porque tradicionalmente han sido las familias las encargadas de los cuidados.

Para mejorar la situación en España, Lorenzo abogó por optimizar el papel de las mujeres, especialmente las inmigrantes, y de los programas de desarrollo con niños menores de tres años. 'Si no hacemos inversiones en edades tempranas, se enfrentarán a posibles daños permanentes', concluye el experto.