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La policía alemana vigila a 130 presuntos islamistas "peligrosos" en el país

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Los servicios de seguridad alemanes vigila en el país a 130 presuntos islamistas calificados de peligrosos, entre ellos una veintena de individuos que han pasado por campos de entrenamiento en países como Afganistán.

El número de seguidores del radicalismo islámico se extiende a un millar, de los cuales unos 130 se encuentran bajo observación "regular" de los servicios de seguridad por considerarse peligrosos, indicó hoy un portavoz del ministerio de Interior.

Entre ese centenar largo de sospechosos hay tanto alemanes conversos al Islám, como ciudadanos de origen extranjero que han adquirido la nacionalidad alemana, según la fuente de Interior, que rechazó dar más detalles acerca de ellos por razones de seguridad.

El ministerio de Interior reforzó la semana pasada los dispositivos de seguridad en aeropuertos, estaciones de ferrocarril y otros espacios públicos, tras revelar su titular, Thomas de Maizière, la existencia de planes de atentados en el país.

El ministro ha declinado concretar cuáles son esos objetivos potenciales, mientras en los medios alemanes se han sucedido las informaciones acerca de presuntos planes, tanto para un posible ataque al Reichstag berlinés como a los mercadillos de Navidad.

El edificio del Reichstag, sede del Parlamento alemán, quedó hoy cerrado al público visitante como parte de las medidas especiales, aunque según el portavoz de Interior no hay "nuevas informaciones" acerca de objetivos concretos.

"Los servicios de seguridad refuerzan sus dispositivos en función de sus propios análisis de la situación, no como reacción a peligrosas especulaciones periodísticas", atajó el portavoz del gobierno, Steffen Seibert.

El pasado viernes se reforzaron ya las vallas de seguridad en torno al Reichstag, a lo que siguió hoy un comunicado anunciando que hasta nuevo aviso se suspendían las visitas a su cúpula, fuera de las que realicen grupos restringidos y previamente autorizados.

Patrullas de policías armados con ametralladoras vigilan los alrededores del edificio parlamentario; lo mismo que ocurre desde la pasada semana en aeropuertos, estaciones y otros espacios públicos.