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La policía vasca cree que artefacto que explotó en Bilbao era una bomba-trampa

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El artefacto que explotó hoy junto a un repetidor de televisión en un monte próximo a Bilbao (País Vasco, norte de España), sin causar daños personales, era una bomba-trampa dirigida contra la Ertzaintza (policía regional vasca).

Así lo afirmó la Consejería de Interior del Gobierno regional vasco, que informó de que la bomba se activó al ser manipulada por el robot de los artificieros de la policía autonómica.

El artefacto explotó a las 11:59 hora local (10:59 GMT) en una caseta donde están instalados los equipos que suministran energía a un repetidor de televisión ubicado en la cima del monte Arnotegi, de 426 metros, dentro del término municipal de Bilbao.

Tres horas antes, un comunicante en nombre de la banda terrorista ETA llamó a una asociación de ayuda en carretera -el procedimiento habitual de ETA para avisar de sus acciones terroristas- e informó de que la bomba colocada en el repetidor estallaría a las 10:00.

La Ertzaintza acordonó la zona y esperó a la hora citada por el comunicante para inspeccionar las instalaciones, tras lo cual localizó un paquete junto a una ventana.

Los artificieros de la policía regional vasca decidieron entonces utilizar un robot para examinar el paquete sospechoso y, en cuanto la máquina tocó el artefacto, éste hizo explosión.

Por ello, los investigadores de la Ertzaintza creen que la bomba, compuesta por unos 3 o 4 kilos de explosivos según las fuentes de la Consejería de Interior, tenía algún "dispositivo anti-movimiento" y estaba preparada como posible trampa para los artificieros.

La explosión de la bomba, que se oyó en una amplia zona de la ciudad, causó destrozos materiales en las instalaciones del repetidor y dañó el robot de los desactivadores.

Los especialistas de la Ertzaintza analizan ahora la composición precisa del artefacto y el tipo de explosivo utilizado.

Se trata de la segunda bomba-trampa dirigida por ETA para atentar contra la policía regional vasca en poco más de tres meses, después de la preparada el pasado 11 de noviembre en los juzgados de la localidad de Getxo, próxima a Bilbao.

En aquella ocasión la Ertzaintza localizó en la entrada de los juzgados una mochila con una olla con una bomba de cinco kilogramos de cloratita, que no explosionó y fue desactivada.

Horas después la Policía autonómica descubrió y retiró un segundo artefacto, compuesto por otros tres kilos de cloratita, metralla y un detonador, en una papelera junto a la entrada de los juzgados.

El hallazgo de la segunda bomba se produjo al repasar las cintas de vídeo de las cámaras del juzgado, cuando los agentes descubrieron que los dos individuos que depositaron la mochila en la entrada de los oficinas después dejaron un objeto en la papelera.