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Un potente terremoto azota Chile y causa más de 100 muertos

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Uno de los terremotos más potentes de la historia sacudió Chile en la madrugada del sábado, provocando más de un centenar de muertos, un tsunami y derrumbes de viviendas y hospitales que llevaron a declarar a parte del país como zona de catástrofe.

El seísmo, de magnitud 8,8 según el servicio geológico de Estados Unidos y con epicentro en el sur de Chile, hizo temblar a la capital Santiago, derrumbando edificios y puentes, dejando una fábrica de químicos envuelta en llamas y cortando el servicio eléctrico y el telefónico en la mayoría de la ciudad.

El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, dijo que hasta el momento se han contabilizado 122 muertos y que las pérdidas para la nación son muy grandes.

"Quiero compartir el dolor de los familiares de los más de 122 personas que perdieron la vida producto de este terremoto (...) Es probable que esta cifra aumente y además tenemos muchos heridos", dijo Piñera a periodistas.

Piñera, que asumirá la presidencia de Chile el 11 de marzo, dijo que coordinará con la mandataria saliente Michelle Bachelet y su equipo el plan de reconstrucción que será necesario en el país, ya que según dijo fueron muy grandes las pérdidas de infraestructuras.

"Esto va a significar un duro golpe a la infraestructura de este país, ha habido pérdidas muy importantes en materia de infraestructura de caminos, aeropuertos, que están hoy día suspendidos, puertos y también en temas relacionados con vivienda", agregó.

El terremoto provocó un tsunami que arrasó con la mitad de un pueblo en la isla chilena de Juan Fernández -ubicada a unos 600 kilómetros de la costa y casi a la altura de Santiago- y amenazaba con llegar a la Isla de Pascua, según Bachelet.

Bachelet declaró zonas de desastre a las regiones de Maule, Bío-Bío, O'Higgins, Araucanía, Valparaíso y Metropolitana, donde se concentra el 80 por ciento de la población del país.

"Yo veía como se caían los autos y no sabía que hacer. Estaba solo acá", dijo Mario Riveros, guardia de seguridad de una planta industrial en Santiago, de pie junto a un puente que se derrumbó. "Me daban ganas de llorar", agregó.

El movimiento, mucho más poderoso que el terremoto mortífero que devastó a Haití recientemente, también desató el pánico en el popular centro turístico de Viña del Mar.

Con la luz del día, policías y bomberos recorrían las calles en distintas ciudades del país con patrullas y sirenas para verificar la magnitud de los daños y socorrer a las víctimas. Los conductores en la capital formaban filas en las estaciones de servicio para abastecerse de gasolina.

"No esperamos que la cifra de víctimas aumente mucho más de lo que tenemos ahora", dijo el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, a Reuters.

"COMO EL FIN DEL MUNDO"

Después de varias réplicas, la mayor de ellas de magnitud 6,9, el aeropuerto de la capital fue cerrado por tener la torre de control dañada, según el Gobierno. Un policía en el lugar dijo que la mitad de la terminal estaba destruida y el canal estatal TVN aseguró que podría estar cerrada durante tres días.

400 kilómetros al sur de Santiago - el edificio del Gobierno local también se derrumbó, según emisoras de radio.

donde los locales comerciales de adobe se desplomaron pero no se informó de víctimas-, se sintió hasta en la vecina Argentina.

"Fue como ver el fin del mundo" dijo Vicente Acuña, un comerciante de 76 años de Talca.

En Santiago y otras ciudades del país miles de personas salieron de sus casas y acampaban en las calles por temores a las réplicas.

"Me salvé porque me tiré debajo de la mesa, se me vino todo encima, todas las puertas del edificio estaban rotas", dijo Elba Carrizo, una anciana de 81 años, que logró salir de su apartamento antes de que se derrumbara el edificio en el barrio de clase media de Maipú.

ESPERAN UN TSUNAMI EN LA ISLA DE PASCUA

Aunque todavía no se sabía con exactitud el impacto del tsunami sobre el territorio insular de Chile, el Gobierno envió una fragata a la isla de Juan Fernández.

La ola gigante además golpeó costas continentales en Iloca, donde no se informó de víctimas de inmediato.

Pero había más zonas en peligro.

El Gobierno chileno ordenó evacuar algunas zonas de la Isla de Pascua, donde viven unas 4.000 personas y donde se esperaba que golpeara el tsunami.

"No se sintió el seísmo, pero hay cambios en la marejada. Estamos evacuando a la gente hacia las tierras altas", dijo Luz Zasso, la alcaldesa de la isla emblemática por sus moáis, estatuas de piedra monolítica características de Pascua.

Las autoridades estadounidenses advirtieron que las islas de Hawái corrían peligro y debían tomarse medidas urgentes y Australia también emitió una alerta de tsunami. Las islas ecuatorianas de Galápagos estaban siendo evacuadas.

"Estamos monitoreando de cerca la situación, incluyendo el potencia de un tsunami. Nuestros pensamientos y oraciones están con la gente de Chile y estamos listos para ayudar en esta hora de necesidad", dijo el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs.

El territorio de la Polinesia francesa en el Pacífico también fue colocado bajo alerta. Se esperaba que la primera ola tocara la isla Gambier a las 1550 GMT, luego Tahití a las 1750 GMT y Bora Bora a las 1815 GMT, informó en un comunicado el Alto Comisionado de la Polinesia Francesa.

El terremoto sacudió una zona donde hay grandes minas productoras de cobre pertenecientes al gigante estatal chileno Codelco y la minera global Anglo American, entre otras.

La mayor mina de cobre del mundo, Escondida, de BHP Billiton, funcionaba con normalidad, dijo el líder sindical Zeiso Mercado.

Chile se encuentra ubicado sobre la intersección de dos placas geológicas que constituyen una de las mayores zonas sísmicas del mundo. El país sufrió el mayor terremoto de que se tengan registro en la década de 1960 con una magnitud de 9,6.