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La presidenta del CIS afirma que aún no se ve al PP como "alternativa"

Belén Barreiro recuerda que las encuestas siguen situando a Zapatero y a su Gobierno con una mejor valoración que a Rajoy y al PP, a pesar del desgaste de la crisis

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El PP ya se siente ganador en las encuestas. Y lo es, ya que todos los estudios demoscópicos le sitúan por delante del PSOE en estimación de voto. Pero esa tendencia consolidada no hace ganar automáticamente las urnas. Ni mucho menos. Hacen falta que se volteen otros datos para apuntar un cambio de ciclo. La tesis que ayer miércoles expuso la presidenta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Belén Barreiro, es contundente: 'Ha habido desgaste del Gobierno, la situación es extremadamente difícil, los ciudadanos están enormemente preocupados por la economía, pero no se está configurando hoy por hoy una alternativa de gobierno'. 

La máxima responsable del CIS, invitada ayer al Fórum de la Nueva Sociedad, asentó su argumento en los últimos barómetros de la institución que dirige y, en concreto, el de abril, que concedía al PP un 39,5% de los votos, sólo un 1,5 puntos de ventaja respecto al PSOE (38%), un 'empate técnico'. En esa encuesta se repitió un dato afianzado: José Luis Rodríguez Zapatero, con un 3,71, 'sigue siendo el líder mejor valorado', 'el único en la historia de la democracia que no ha sido superado por la oposición'. Mariano Rajoy atesoró un 3,09. Barreiro reconoció que el presidente del Gobierno está padeciendo un acusado deterioro, pero en línea con el que están sufriendo otros dirigentes europeos, 'y también [Barack] Obama'. Además, el conjunto del Ejecutivo tiene una valoración 'por encima de la oposición'. 

El PSOE gana en comparación de equipos y en la preferencia de voto

Hay más datos: en la 'comparación de equipos' también gana el PSOE. Como evidenció la encuesta de abril, es percibido como un partido menos sumido en conflictos internos y en casos de corrupción, más preocupado por lo que interesa a los españoles, y menos sometido a las presiones de los grupos económicos. El PP sí es visto como la formación 'mejor preparada' para gobernar. Otro número juega a favor de los socialistas, según Barreiro: aunque los españoles están convencidos de que en las siguientes elecciones generales vencerán los conservadores (49,3%), siguen prefiriendo que triunfe el PSOE (33,1% frente a 28,6%). El deseo es 'más importante, porque es el que al final mueve al electorado'. 'Esos indicadores pueden darse la vuelta', matizó la presidenta.

La crisis no decidirá únicamente el sentido del voto en los próximos comicios legislativos. Aunque ambas variables estén relacionadas y sea la recesión un 'factor fundamental de desgaste', España 'se ha salido de la pauta general', explicó Barreiro. Tenemos dos ejemplos recientes: en 1993, con una crisis severa, Felipe González volvió a ganar, y en 2004, en un contexto de bonanza económica, el PP perdió. Para la responsable del CIS, otros factores influirán, como la sensación que los ciudadanos tengan del mayor o menor respaldo internacional a las medidas del Gobierno y también la 'ideología'. Y ahí de nuevo los socialistas tienen las de ganar, porque 'los españoles son de centro-izquierda' –como ya resaltó Público el pasado domingo–, e incluso los que son de derechas 'apoyan el Estado del bienestar'. 

'Lo tentador y lo fácil' sería hacer sondeos a favor del PP, dice Barreiro

El CIS no ha escapado de la polémica nunca. Al fin y al cabo, depende orgánicamente del Ministerio de la Presidencia y es un blanco fácil. Sin ir más lejos, el PP criticó duramente el barómetro de abril por haber sido realizado justo cuando se levantó el secreto del sumario del caso Gürtel. 'Lo tentador y lo fácil' sería elaborar encuestas a favor de la oposición, para ganarse la reputación de 'independiente, imparcial y neutral', reflexionó Barreiro, porque el Gobierno 'nunca' va a hacer una condena 'virulenta' de la institución. Sin embargo, 'eso no sería lo responsable'. La presidenta recordó en su intervención inicial que los sondeos del CIS 'se depuran, pero no se retocan, ni se maquillan, ni se cocinan'.

Los estudios del organismo, puntalizó, son de la 'máxima calidad' (a la par que los de la Encuesta Social Europea) sobre todo por su 'fiabilidad', al estar realizados a partir de muestras muy amplias, de 2.500 entrevistados para los barómetros de opinión mensuales (con un margen de error de un +/- 2%)  y de hasta 10.000 para los autonómicos (donde el margen de error se reduce al +/- 1%). Por ello, pese a los 'problemillas' que producen las siempre polémicas estimaciones de voto, el CIS es una institución que induce 'muchísima confianza' en ciudadanos, políticos y científicos sociales. 

Belén Barreiro trabó ayer un discurso en ocasiones provocador, lleno de ironía y de argumentos. Y datos, muchos datos. El hilo conductor que empleó fue una tabla de diez mandamientos, las tesis sobre las encuestas demoscópicas. Son estas:

1.  Los ciudadanos saben poco, pero generalmente saben lo que quieren. Muchos españoles 'suspenderían' un examen de actualidad, pero sí saben lo que quieren y hacia dónde quieren ir, dijo la presidenta del CIS. Un ejemplo: 'Únicamente el 8% de los entrevistados no sabe posicionarse cuando se le pregunta si prefiere que se mejoren los servicios públicos aunque haya que pagar más impuestos o si, por el contrario, es preferible pagar menos impuestos aunque haya que reducir los servicios públicos'.

2. La ignorancia de muchos no invalida la sabiduría del conjunto. Las medias suelen desvirtuar los datos, pero no así otros indicadores estadísticos, como la mediana o la moda, de modo que 'la opinión agregada tiende a ser razonable'. 

3. Los ciudadanos no son caprichosos, son las circunstancias cambiantes las que les provocan cambios de humor. Para Barreiro, 'las tendencias generales de opinión no son volátiles', sino que son los nuevos acontecimientos o nueva información lo que provoca los virajes. 

4. Las respuestas incorrectas nos informan del estado de ánimo de la ciudadanía. Por ejemplo, los españoles perciben que hay más inmigrantes de los que realmente hay. O son más pesimistas con respecto a la economía de lo que los datos evidencian. 

5. Las mentiras u ocultación de la verdad son en sí mismas señales. Confesar el voto suele ser incómodo para los entrevistados. Concurren dos sesgos: uno favorable al Gobierno, que se evapora cuando se está al final del mandato, y otro de partido: los ciudadanos ponen más reparos a declarar su voto a la derecha que a la izquierda. 

6. La fiabilidad de una encuesta depende de su grado de estandarización. 'Y ahí las encuestas del CIS puntúan alto', defendió Barreiro. Hay series temporales desde 1979, con preguntas constantes e invariables, lo que permite extraer conclusiones, dibujar la evolución de la sociedad. 

7. Si nunca le han entrevistado, no desespere, todos somos potenciales víctimas. Los grandes recursos del CIS permiten hacer encuestas con muestras muy amplias. 

8. Las encuestas se depuran, pero no se retocan, ni se maquillan, ni se cocinan. Según relató la presidenta del CIS, sólo se corrigen aquellos datos que se prueban manifiestamente erróneos (por ejemplo, si una persona de 20 años dice que tiene un hijo de 14), no los datos procedentes de opiniones. 

9. Las estimaciones de voto añaden información, ni la restan ni la cambian. El CIS ofrece una estimación a partir de la intención, el recuerdo y la simpatía de voto. 'No es más que un modelo', pero caben otros más, y por ello el centro facilita a los investigadores la descarga gratuita de todas las matrices desde la web. 

10. Las estadísticas de opinión permiten conocer la sociedad en que vivimos. Hacen posible, conocer, por ejemplo, que el voto de las mujeres al PSOE, descontado el efecto de la religión, es 'significativamente mayor' que en los hombres.