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El príncipe Guillermo pasa una noche al raso en Londres

Lo hizo tras aceptar el reto de una organización benéfica con la que colabora

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Tras una cena en la organización benéfica Centrepoint en marzo de 2009, el príncipe Guillermo de Inglaterra aceptó el reto que le propuso el presidente de la organización, Seyi Obakin: vivir, por una noche, la experiencia de dormir al raso en las calles de Londres.

Y así lo hizo en la noche del pasado 15 de diciembre, bajo el puente de Blackfriars en Londres, rodeado de cartones y con temperaturas bajísimas. 'No puedo imaginar lo que debe de ser dormir al raso en las calles de Londres noche tras noche', aseguró Guillermo en un comunicado en el portal web de Centrepoint. 'Espero que, entendiendo el problema, pueda aportar mi grano de arena y ayudar a los más vulnerables de nuestras calles', aseguró el heredero. 

'Para mí era una experiencia aterradora', asegura Obakin en una carta en la web de la organización, 'pero él (Guillermo) estaba decidido a hacerlo' para conocer 'un poco mejor las dificultades que atraviesan noche tras noche' los que viven en la calle.

Obakin asegura que 'tomaron las mayores precauciones posibles' para proteger al heredero al trono británico, pero que no pudieron evitar 'el frío' de la noche londinense. En el comunicado también se explica que el príncipe Guillermo caminó con más miembros de la organización a lo largo de las calles del West End de Londres, para 'que él pudiera ver muchos de los hombres y mujeres 'invisibles' que duermen en la calle en el bullicioso centro de Londres'. Así 'el príncipe pudo comprender que lo que experimentó sólo era una fracción de lo que significa realmente ser un sin techo', asevera el texto. 

La jefa de operaciones de Centrepoint, Maxine Edney, agredeció 'el apoyo' del príncipe Guillermo, que 'juega un papel activo en el entendimiento y el apoyo al trabajo que hacemos'. 'Espero que después de esto, mucha gente se tome un tiempo para considerar por qué mucha gente joven es vulnerable en las calles, por la desestructuración familiar, la pobreza o el abuso', concluyó Edney.