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Los propietarios de la central nuclear de Garoña prevén inversiones más allá del plazo de explotación

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La empresa propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), Nuclenor, prevé inversiones en la instalación más allá del periodo de explotación, que expira el 29 de julio de 2009, ha informado a Efe el director de Relaciones Externas de la empresa, Antonio Cornadó.

Según los datos facilitados hoy por Cornadó a Efe, el consejo de administración de Nuclenor ha aprobado una inversión de 93,3 millones de euros para el periodo 2008-2013.

La razón de esta previsión es que "sería una visión miope" no prever estas inversiones, porque la operación de la central "siempre se hace con previsiones a largo plazo", ha señalado el director de Relaciones Externas de Nuclenor.

De hecho, la posibilidad del cierre de la instalación no figura entre las previsiones de la empresa propietaria de Garoña, porque "ningún entrenador sale a jugar un partido pensando en perder y nosotros estamos haciendo todo para ganar, para renovar el permiso", ha afirmado Cornadó.

De hecho, Nuclenor comenzó a finales de la década de 1980 un plan de inversiones de entre 12 y 14 millones de euros anuales y entre 2002 y 2006 creó un equipo de 25 personas, prácticamente la mitad de empresas externas, para elaborar un proyecto de renovación en el que se han gastado cerca de 7 millones de euros.

Cornadó ha explicado que se trata de un trabajo que se ha realizado de forma paralela al funcionamiento ordinario de la central nuclear, que se ha centrado en recopilar información sobre centrales nucleares parecidas a Garoña, la mayor parte de Estados Unidos, y establecer una metodología para los informes que se han enviado al Consejo de Seguridad Nuclear para solicitar la renovación.

A la espera del informe que emita el Consejo de Seguridad Nuclear ante la solicitud de Nuclenor, la empresa prepara ya la próxima parada de recarga, prevista para marzo de 2009, a cuatro meses del final del vencimiento del permiso de explotación.

Cornadó ha asegurado que "paradójicamente, los momentos de parada son los que tienen una mayor actividad en la central", y ha detallado que en la parada que se realizó en 2007 llegó a haber momentos con 1.650 personas trabajando en la instalación, la mayor parte de ellos de 70 empresas externas.

Para Cornadó "no será una parada especial, aunque es la última del actual ciclo de explotación", que comenzó con la renovación del permiso en 1999.

La decisión sobre el futuro de Garoña corresponde en primera instancia al Consejo de Seguridad Nuclear, que debe emitir un informe sobre la seguridad de la instalación, que llevará obligatoriamente a su cierre en el caso de que sea negativo.

Aunque un informe positivo no sería vinculante y dejaría la última decisión en manos del Consejo de Ministros, Cornadó ha considerado que "en cierto modo también sería vinculante, en el sentido de que el cierre no se podría argumentar por razones técnicas y habría que buscar otras justificaciones".

El director de Relaciones Externas de Nuclenor ha señalado que el Consejo de Seguridad Nuclear tiene dos inspectores residentes en la planta de forma permanente y con acceso a toda la información, además de realizar inspecciones periódicas y contar desde hace algo más de un año con un sistema de "inspección multidisciplinar" mucho más completo.