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Los punks favoritos de las chicas

Coetáneos de Sex Pistols y The Clash, The Buzzcocks arrancan hoy su gira española

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The Buzzcocks son dueños de unos de los repertorios más perfectos de toda la música popular. Desde sus comienzos, a mediados de los setenta, apostaron por las canciones cortas, las melodías urgentes y los estribillos pegadizos. Es decir, una fórmula de éxito que consiste en bailar teniendo un pie en el punk y otro en el pop. También ayuda el utilizar palabras sencillas para exponer conflictos emocionales complejos, como el aislamiento y la alienación de la vida moderna. Las generaciones posteriores les han reverenciado: Kurt Cobain, por ejemplo, les escogió como teloneros en la última gira española de Nirvana.

Y siguen vigentes. El grupo llega a nuestro país para revivir sus dos primeros álbumes en una gira que arranca hoy en Madrid y que le llevará a Bilbao (mañana), Zaragoza (viernes), Valencia (sábado) y Castelló (domingo). Pete Shelley, vocalista del grupo, respondió a nuestras preguntas desde Londres. Primera duda: ¿Será el grupo capaz de aportar algo nuevo a unas canciones por las que no pasan el tiempo? 'Estamos mucho más relajados que antes. Cuando eres joven te pones demasiado nervioso, tienes que demostrar al mundo que mereces ser escuchado. Nosotros ya hemos pasado por eso. Hoy la gente que compra una entrada para nuestros conciertos lo hace porque adora esos dos discos y se los sabe de memoria. Por fin podemos concentrarnos en disfrutar', reconocen.

Shelley habla de Another music in a different kitchen (1978) y Love Bites (1978), dos álbumes míticos que acaban de ser reeditados en formato deluxe por EMI y que muestran a las claras uno de los 'problemas' de la banda: 'Que hacemos singles rematadamente buenos'. ¿Problema, dices? 'Eso hace que nuestro álbum más vendido sea el recopilatorio de éxitos y que la gente se salte todos los cortes que no son conocidos. He descubierto que en esos álbumes no hay material de relleno y que alguna de las piezas más oscuras están a la altura de nuestras piezas más populares'.

Superados los 50, Shelley tiene claro que la mejor enseñanza que le han dado los años ha sido 'descubrir muy pronto que el mejor enfoque para la música es la sencillez'. Pero eso no es una llave mágica que te sirva para siempre: 'Averiguar que el enfoque más directo requiere dar muchas vueltas a cada canción', asegura.

Comida para gatos

Han pasado tres décadas desde la explosión del punk, una época en la que hoy Shelley sólo se reconoce 'a medias'. Se les retrata como unos jóvenes furiosos, pero se deja fuera el sentido del humor. 'No recuerdo ir por ahí rompiendo escaparates ni escupiendo a la gente, sino pasar grandes tardes con mis amigos, riéndonos cerveza en mano', cuenta.

¿Tendrá que ver esto con la idea que Buzzcocks siempre fue el grupo punk que más gustaba a las chicas? 'Es que nunca transmitimos ese factor macho agresivo. Nuestros estribillos destacan por su energía. Todavía hoy nos pasa, gente como Lily Allen y Kate Nash han crecido con nuestras canciones'.

Como hijo del punk, Shelley dice no tener problemas en prestar sus canciones para anuncios de TV... a pesar de algunos fans. 'En todas partes hay talibanes. Se llevan las manos a la cabeza porque Johnny Rotten (The Sex Pistols) ha hecho un spot de mantequilla. Pero si Rotten rechazara ese millón de dólares, iría a parar a gente como Phil Collins. ¿Tú quién prefieres que lo tenga? Nosotros hemos hecho anuncios de coches, de comida para gatos y hasta una versión para Shrek 2 que, por cierto, nos quedó muy chula'.