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Putin y Fukuda hablaron del tratado de paz pero no de las islas Kuriles

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El presidente ruso, Vladímir Putin, y el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, acordaron hoy seguir negociando un tratado de paz bilateral, pendiente desde la Segunda Guerra Mundial, pero no trataron el litigio por las islas Kuriles.

"En el encuentro, ambas partes destacaron la necesidad de continuar los preparativos del tratado de paz entre ambos países, y no abordaron en detalle el problema territorial", declaró a las agencias rusas el portavoz del Kremlin, Alexéi Grómov.

El portavoz de la Cancillería nipona, Kazuo Kodamo, confirmó por su parte el acuerdo mutuo de continuar la negociación del tratado de paz, pero subrayó que el problema de los Territorios del Norte, como llaman en Japón las islas Kuriles, "es parte de esas negociaciones".

El desencuentro entre Moscú y Tokio radica esencialmente en que Rusia desea primero firmar el pendiente tratado de paz y sólo después abordar el asunto de las islas Kuriles, mientras Japón vincula la firma del tratado a la solución del problema territorial.

Al tiempo, Kodamo admitió que "Japón procurará resolver el problema del tratado de paz para hallar una solución mutuamente aceptable, pues entiende que Rusia es partidaria de la firma de ese documento" en primer orden.

Según Gromov, Fukuda y Putin -quien dejará el Kremlin en mayo y pasará a encabezar el Gobierno de Rusia- acordaron dar prioridad a la cooperación en el sector del petróleo y el gas, la energía atómica, el transporte y la participación de compañías niponas en el desarrollo económico de Siberia y el Extremo Oriente ruso.

Durante la reunión, celebrada en la residencia de Novo-Ogariovo, a las afueras de Moscú, Fukuda declaró que deseaba establecer unas "relaciones personales de confianza" con Putin y con el presidente electo de Rusia, Dmitri Medvédev.

Fukuda recordó que la isla nipona de Hokkaido acogerá en julio la cumbre del Grupo de los Ocho (G8) países más industrializados y que en esa ocasión él tendrá una reunión aparte y suscribirá acuerdos con Medvédev, quien será investido presidente ruso el 7 de mayo.

Putin afirmó por su parte que las relaciones entre Moscú y Tokio han mejorado en los últimos años a pesar del contencioso por las disputadas cuatro islas Kuriles, que todavía impide la firma de un tratado de paz bilateral.

"Nuestras relaciones son estables, continuamos el diálogo sobre el tratado de paz y estamos creando las condiciones necesarias para avanzar por ese camino", indicó, según la agencia Interfax.

El jefe del Kremlin admitió que entre Moscú y Tokio "todavía quedan muchos problemas sin resolver", pero subrayó que tanto más le alegra ver a Fukuda en Moscú "para continuar el diálogo sobre la cooperación".

Putin subrayó que los contactos oficiales son muy frecuentes, el comercio bilateral aumentó cinco veces desde 2003, hasta más de 20.000 millones de dólares y crecen las inversiones niponas en la economía de Rusia, donde empiezan a trabajar importantes compañías del Japón, como los gigantes automovilísticos Toyota y Suzuki.

Fukuda se reunió hoy mismo con Medvédev, a quien dijo que deseaba hablar de la cooperación en el marco del G8 y de los asuntos medioambientales que centrarán la agenda de la próxima cumbre.

De cara a esa cumbre, Japón quiere granjearse el apoyo de Rusia para su propuesta de dividir por sectores la planificada reducción de las emisiones de gases invernadero.

El presidente electo ruso, por su parte, se mostró dispuesto a hablar con su visitante de la cumbre del G8 y las relaciones bilaterales, sin mencionar explícitamente el litigio territorial.

"La parte rusa está muy satisfecha del primer contacto con el primer ministro japonés", resumió el portavoz del Kremlin los primeros encuentros de Putin y Medvédev con Fukuda tras el nombramiento de éste en septiembre pasado.

Tokio volvió a reclamar la soberanía sobre las cuatro islas Kuriles del Sur, en manos de Rusia desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, hace dos semanas durante la visita a Rusia del ministro de Exteriores nipón, Masahiko Komura.

"Japón defiende el principio de que las islas son parte ancestral e inalienable de su territorio", aseguró entonces Kodamo en alusión a la exigencia de Tokio de que Rusia le devuelva las islas.