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Rebelión en Italia contra la orden de Estrasburgo

Berlusconi critica la sentencia de los jueces europeos y se alía con el Vaticano

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La Italia católica salió ayer en tropel en defensa del crucifijo, tras la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que prohíbe su presencia en las aulas escolares. El Vaticano acudió del brazo del Gobierno de Silvio Berlusconi a socorrer su principal símbolo, y varios colectivos ciudadanos y políticos se organizaron para sacar el Cristo crucificado a la calle. Sólo algunas comunidades cristianas de base recordaron que lo importante no es tanto exhibir cruces sino cumplir con el mensaje del Evangelio.

La jerarquía eclesiástica cargó contra el dictamen que obliga al Estado italiano, además, a indemnizar con 5.000 euros a la madre que denunció el caso. 'Esta Europa del tercer milenio nos deja sólo las calabazas del primero de noviembre [en referencia a la fiesta de Halloween] y nos quita nuestros símbolos más queridos', afirmó el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone. Y añadió: 'Es una pérdida que deploro'.

'Es una pérdida que deploro', dice el secretario de Estado del Vaticano

El cardenal Bertone apeló a 'conservar los signos de nuestra fe para quien cree y para quien no cree', pues el crucifijo 'es un símbolo de amor universal y de acogida, no de exclusión'.

La sentencia de Estrasburgo ha unido al Vaticano y al Ejecutivo de Berlusconi en una batalla común, tras un período difícil por los escándalos sexuales del Primer Ministro, que fueron muy criticados por buena parte de los católicos italianos.

Los responsables de los colegios públicos amagan con boicotear el fallo

Bertone agradeció ayer al Gobierno que haya recurrido el fallo y Berlusconi aprovechó la ocasión e incidió en que la sentencia es 'inaceptable', pues 'Italia es un país donde el cristianismo es su misma historia'. 'Esta es una de esas decisiones que a menudo nos hacen dudar del buen sentido de Europa', remachó.

La eurodiputada de la Liga Norte el partido ultra y xenófobo que es socio de coalición de Berlusconi Mara Bizzotto preguntó por qué Estrasburgo no había prohibido símbolos musulmanes como 'velos, burkas y niqabs'.

La reacción de los responsables de los colegios públicos también ha sido unánime. De hecho, amagan con boicotear el dictamen, como mínimo, hasta que el Estado no firme un nuevo Concordato con la Santa Sede. El representante de las escuelas públicas, Giorgio Rembado, recordó que 'el Concordato está recogido en la Constitución italiana'. Por su parte, el presidente de los comerciantes de Roma, Cesare Pambianchi, pidió que las tiendas exhiban el crucifijo. 'Para confirmar nuestras raíces culturales y religiosas', dijo.

Por contra, varias asociaciones católicas evitaron sumarse a estos gestos. 'Menos cruz y más Evangelio', pidieron ayer desde la Federación de Comunidades de Base, que celebraron la sentencia como un signo de 'laicidad, tolerancia, libertad'. 'Sabemos que navegamos contracorriente porque la maduración de la sociedad, de la realidad religiosa y política tiene un recorrido largo y conflictivo', argumentaron.

Mientras, la asociación progresista Somos Iglesia comentó que la fe 'se vive en las conciencias y se practica con las obras, mientras que los símbolos, como el crucifijo, sirven a los ateos devotos y a los fundamentalistas que tienen nostalgia de la sociedad cristiana, no a los creyentes en el Evangelio'.