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Recelo por la tregua entre los militares españoles

La ministra de Defensa, Carme Chacón, recuerda que el 11-M se fraguó en tierras afganas

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Hay un claro interés electoral del presidente Karzai', 'no podemos fiarnos de los talibán' o 'en Afganistán los acuerdos se rompen sin contemplaciones'. Uno tras otro, los comentarios de los militares españoles desvelaban ayer el recelo con el que han acogido la tregua anunciada por las autoridades afganas en Bagdish, la provincia donde permanece el destacamento.

La resaca de la noticia acaparó la segunda jornada del viaje que Chacón concluyó ayer por el país asiático. Durante su visita al PRT de Qala-e-Naw, en el noroeste del país, los soldados españoles se movían entre la esperanza y el recelo. Después de un incremento progresivo de la violencia, un alto el fuego facilitaría al destacamento su labor hasta las elecciones del próximo 20 de agosto. 'Esperaremos una semana antes de darle credibilidad. Si no se producen atentados, podemos respirar', explicaba un militar.

Incluso en Kabul, sede del cuartel general de ISAF, la noticia tuvo un frío recibimiento. A menos de un mes de los comicios, la campaña contamina cada noticia política. Los oficiales españoles destacados en la capital desconfían, por tanto, del anuncio. Todos suscribían el mensaje de la ministra, 'no cambian los planes, mantenemos la máxima alerta'.

La importancia de las elecciones, las primeras que organiza la autoridad afgana, se reflejó incluso en las palabras que Chacón dirigió a las tropas. 'Hacéis que los afganos vivan en libertad y derribáis las raíces del terror', les agradeció. Lanzó también un mensaje a las autoridades locales: 'Unas elecciones seguras y creíbles serán, sobre todo, un éxito para los afganos'.

Es precisamente esa credibilidad la que está en juego. Existe entre los soldados una cierta inquietud sobre cómo pueden influir los comicios en la seguridad. Una segunda vuelta aumentaría la credibilidad de los resultados, pero alargaría también el proceso y la misión al menos un mes más.

Chacón destacó los pasos recorridos por el país hacia su futuro. La ministra hizo un crudo repaso de la represión que los talibán ejercieron cuando se hicieron con el poder tras una devastadora guerra civil. La descargaron, recordó, sobre 'todo aquel que no compartía sus estrechas ideas del Islam', especialmente contra las mujeres. Chacón introdujo también una referencia al 11-M. Destacó el 'refugio' para Al Qaeda en el que se convirtió el país y desde el que los terroristas hirieron Bali, Casablanca, Nueva York... y Madrid. 'Trabajáis advirtió a los soldados- para evitar que el terror se adueñe de Afganistán y del mundo'

Aunque destacó una y otra vez las felicitaciones del Gobierno afgano por el 'gran trabajo' español, la ministra no dejó de lado la parte más amarga. Chacón recordó que 'a cambio se ha pagado un alto precio' y dedicó un homenaje los 88 caídos de la misión 'más dura y compleja de las que España mantiene en el exterior'.

En la visita, la ministra tuvo tiempo también para visitar la nueva base que España construye en Qala-e-Naw. Cuando se termine, en verano del próximo año, permitirá liberar la zona verde que ocupa el actual PRT y destinarla a uso civil. Además, el nuevo complejo permitiría alojar un hipotético aumento de tropas, imposible en las actuales instalaciones.

Con una simple mirada a la ciudad, Chacón pudo comprobar el impulso que la presencia española ha supuesto para la provincia. Sepultada bajo el polvo y con temperaturas extremas en invierno y verano, Bagdish era la región más pobre de uno de los países más castigados del mundo. Los ingresos de los proyectos de cooperación y las obras públicas financiadas por España han suavizado la situación. Las del nuevo campamento emplean por sí solas a más de mil trabajadores locales y España ha aportado 150 millones de euros. El sueldo medio del país es de apenas 160 dólares al mes, menos de 120 euros.