Publicado:  16.10.2011 08:00 | Actualizado:  16.10.2011 08:00

Recetas heterodoxas para salir de la crisis

Los economistas progresistas exigen un giro copernicano al programa de austeridad de la UE

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Imaginemos que la recapitalización de la banca europea concluye con éxito. Ya es mucho imaginar, sí. Pero ¿y luego? ¿Se acabó al fin la crisis en la eurozona?

La respuesta de la decena de economistas consultados es rotunda: de ninguna manera. "La recapitalización es sólo un parche", resume Rafael Muñoz, catedrático de la Universidad de Salamanca. Y añade: "El gran problema es la falta de crecimiento y ello no se arregla con la recapitalización bancaria, sino que se necesita una nueva política económica expansiva", subraya.

La gran mayoría de los expertos propone emitir eurobonos

"Europa debe cambiar las políticas [de austeridad] que han ralentizado el crecimiento y aumentado el paro", coincide desde Washington Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy Research. Weisbrot sugiere que el Banco Central Europeo imite a la Reserva Federal y rebaje los tipos a "cerca del cero" y que "cree dinero para impulsar el empleo", un plan que en EEUU se ha aplicado con la fórmula del Quantitative Easing.

La propuesta es, sin embargo, de difícil encaje legal aquí porque la construcción europea diseñó un banco central a imagen del Bundesbank centrado en mantener la inflación a raya y no de la Reserva Federal, que tiene además el mandato de ayudar a generar empleo.

Reforma de los tratados

Las demandas de banca pública y de quitas en toda la UE ya no son tabú

"La única medida que Europa puede tomar es reformar sus tratados y crear un banco central que haga lo que han hecho todos los bancos centrales desde la creación del Banco de Inglaterra en 1684: monetizar la deuda del Gobierno en lugar de dejarla en manos de la banca comercial", explica Michael Hudson, economista de la Universidad de Missouri y presidente del Institute for the Study of Long-Term Economics Trends.

La receta del Quantitative Easing genera inquietud sobre todo en los sectores ortodoxos por su probable efecto inflacionista. Pero hay que explorarlo incluso si aumentaran los precios, subraya Andy Storey, economista de la Universidad de Dublín: "Cualquier repunte de la inflación por políticas fiscales expansivas es un precio que merece la pena pagar si se combate el desempleo", opina.

Pero los expertos consultados coinciden también en que ni siquiera la masiva impresión de euros por parte del BCE resolvería un problemas crucial en la UE: la dificultad de las empresas para acceder al crédito.

Aumentan las voces a favor de repensar el papel del Banco Central Europeo

El plan de recapitalización lanzado por Bruselas aspira a sanear los bancos precisamente para que así vuelva a fluir el crédito. Pero la recapitalización per se, insiste Thierry Philipponnat, presidente de Finance Watch, con sede en Bruselas, no lo logrará.

"El peligro es que sigamos en el marco ya conocido de que los beneficios del sector financiero son para ellos y las pérdidas se socializan; el proceso debe acompañarse de medidas de supervisión adicionales para garantizar que sirva al interés público". Su propuesta: exigir que se invierta la proporción entre créditos y actividades especulativas de las entidades bancarias, que él estima hoy en un 70%-30% de media a favor de la especulación.

Más duro es aún Alejandro Inurrieta, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles: "Inyectar enormes cantidades de dinero a entidades enfermas no servirá de nada; antes hay que separar los activos problemáticos, como los inmobiliarios, que además servirían como parque público de alquiler". A su juicio, sólo hay una opción en el corto plazo para que vuelva a fluir el crédito hacia las empresas y los nuevos proyectos: recuperar la banca pública a nivel europeo. "Lo urgente es arrancar la maquinaria. Si esperamos a la recomposición del sistema privado, vamos hacia una recesión profundísima".

Esta banca pública ni siquiera habría que crearla desde cero, añade Núria Molina, directora de Eurodad, agencia especializada en deuda y desarrollo con sede en Bruselas, porque se podría utilizar la Banca Europea de Inversiones: "Tiene una cartera de 72.000 millones de euros y calidad crediticia de triple A. ¿Por qué no puede abrir una línea, pero de verdad, para las empresas ahogadas?", se pregunta.

La gran mayoría de economistas empieza a coincidir también en la propuesta de lanzar eurobonos el especulador Georges Soros ha involucrado esta semana a un centenar de personalidades europeas en su manifiesto, e incluso en la necesidad de abordar sin tapujos una reestructuración de la deuda soberana de los países más asediados. No sólo de Grecia. "No habrá recuperación sin una quita ordenada y coordinada de la deuda soberana y privada en toda la UE", recalca Inurrieta. "Si no se plantea es por un gravísimo problema ideológico y por la fuerza del lobby financiero", concluye.

Pese a que todo indica que la UE empieza a correr el riesgo de acercarse demasiado al precipicio, James K. Galbraith, de la Universidad de Texas, considera que ahí reside precisamente la gran oportunidad: "Europa necesita instituciones para financiar a los países periféricos que sustituyan a los mercados privados de capital, que han fracasado y no volverán. Ello requiere un cambio conceptual muy grande y para que se dé se necesita la amenaza creíble de que algún país suspenderá pagos por completo con consecuencias incontrolables", apunta.

Pocos ven la luz al final del túnel. Pero si Galbraith está en lo cierto, quizá sea porque el túnel es también la luz.

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