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Reino Unido propone el despido exprés en las pymes

El Gobierno plantea un paquete de medidas dirigidas a las microempresas

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El secretario de Estado de Empresas e Innovación de Reino Unido, Vince Cable, anunció este miércoles la propuesta de un paquete de medidas laborales dirigidas a las empresas de menos de diez empleados a las que se facilitaría el despido sin indemnización por bajo rendimiento, sin posibilidad de juicio por despido improcedente.

Inspirado en el informe del pasado verano del inversor de capital riesgo Adrian Beecroft, que apuesta por la extensión del despido exprés, el paquete persigue, según Cable, 'conseguir el equilibrio adecuado entre los derechos laborales, que respetamos absolutamente y queremos preservar, y la flexibilidad y estímulo para el crecimiento de los negocios'.

Según el secretario de Estado, el objetivo de las medidas pasa por fomentar el crecimiento de las microempresas sobre la base de la contratación, 'sin el temor que tienen de enfrentarse a los tribunales'. Desde su punto de vista, los empresarios han de contar con 'el margen de maniobra necesario para gestionar a sus trabajadores que no son lo suficientemente productivos'.

En este sentido, la nueva legislación inhibe de acudir a los tribunales laborales con la imposición de cuotas, tratando de estimular la figura del mediador. Así, las medidas obligarían a recurrir previamente a actos de conciliación en un intento por frenar el incremento del 40% que han tenido los juicios laborales en los tres últimos años. Para los casos más sencillos, se prevé un 'esquema de resolución rápida', para llegar a acuerdo en un plazo máximo de tres meses.

Asimismo, Cable introduce la figura de las 'conversaciones protegidas', para que los trabajadores puedan discutir abiertamente con los empresarios cuestiones relativas al personal, el bajo rendimiento o la jubilación anticipada, sin temor a que puedan usarse en su contra en un juicio posterior.

Paralelamente, las medidas propuestas también reducirían los periodos de consulta de despidos previstos de los actuales 90 días a 30; extendiendo, además, el periodo laboral de uno a dos años para poder denunciar al empleador por despido improcedente.

La medida ha cogido por sorpresa, dadas las reiteradas negativas por parte del viceprimer ministro, Nick Clegg,a este tipo de propuestas. Sin embargo, los socios de los conservadores parecen haber cedido a las presiones de Downing Street, si bien el ministro de Trabajo, Ed Davey, ha asegurado que estas medidas únicamente se aplicarán a las microempresas.

El Gobierno se encuentra aún en conversaciones con los agentes sociales, pero ya ha encontrado la oposición de los sindicatos y del partido laborista, que apuestan por medidas que faciliten la contratación más que el despido.