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Restauran la Puerta de Brandeburgo por una gran grieta de tres metros

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La Puerta de Brandeburgo, monumento más emblemático de Berlín, se encuentra en plenas labores de saneamiento por una gran grieta de unos tres metros de longitud que afecta al flanco norte del portón.

En concreto, la fisura, de unos treinta centímetros de profundidad y un palmo de ancho, afecta a la denominada "sala del silencio", un lugar destinado al rezo y al descanso de los ciudadanos, situado enfrente del punto de información turística.

A primera vista, el impactante trazado dibujado en la fachada hace suponer que el daño es grave, si bien desde la Consejería de Cultura se han apresurado a tranquilizar a la ciudadanía y aseguran que la integridad del emblemático monumento está fuera de peligro.

"La Puerta no se va a derrumbar. Sólo es una fisura superficial", declaró a los periodistas Torsten Wöhlert, un responsable del departamento, quien, al igual que el director de la fundación para la Protección de los Monumentos de Berlín, Volker Härtig, trató de quitar hierro al asunto.

"El daño parece mayor de lo que en realidad es", señaló Härtig, tras reiterar que la resquebrajadura no afecta a su estabilidad.

Algunos de los ciudadanos que se paseaban esta mañana por los alrededores de la Pariser Platz mostraban su estupor al contemplar la enorme fisura del emblemático monumento.

"Es increíble. Sólo han pasado unos años desde que la restauraron y ya hay una grieta", comentaba una mujer a su acompañante en referencia a la exhaustiva restauración llevada a cabo hace seis años, y que durante 24 meses privó a las cámaras de los turistas de la deseada foto.

El coste de aquellos trabajos ascendió a unos 4 millones y medio de euros, a los que habrá que sumar los cerca de 30.000 euros que costará la reparación de la grieta, indicó Härtig, quien añadió que intentarán que las obras finalicen para Navidad.

El responsable del patrimonio monumental de la capital declaró que, pese a que la hendidura fue descubierta el año pasado, no se dieron "prisa" para repararla ya que no suponía "ningún peligro".

Uno de los operarios que trabajaban esta mañana en las tareas de saneamiento explicó a EFE que ha sido preciso ensanchar la grieta para sacar "la cal muerta y sustituirla por otra nueva", que será del mismo color de la fachada.

Junto a ellos, otro grupo de trabajadores se afanaban, pincel en ristre, en la recuperación del color original de las columnas que sustentan la antigua Puerta de entrada a la ciudad, aclarado por el paso del tiempo.

Aunque de momento desde la Consejería no se han querido pronunciar sobre las causas de la aparición de la grieta, se especula con que las numerosas obras llevadas a cabo en el entorno de la Pariser Platz -la plaza que da cobijo al monumento- han podido afectar al edificio.

Otra hipótesis es que el daño fuera provocado por los trabajos de tunelación de la futura línea 55 de metro, que pasa por debajo del emblemático lugar.

La Puerta de Brandeburgo, construida a finales del siglo XVIII como arco de triunfo del Imperio Prusiano, pasó, de ser un símbolo evidente de la división alemana y la Guerra Fría, a convertirse en el lugar donde los berlineses manifestaron su alegría por la reunificación en la noche de la caída del Muro, el 9 de noviembre de 1989.