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Salgado anuncia la reforma de las pensiones para el verano

La vicepresidenta niega que el Gobierno se plantee medidas de recorte extra para 2011

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El Gobierno anunció ayer que un pacto sobre la reforma de las pensiones es inminente. Así lo aseguró en Luxemburgo la vicepresidenta económica, Elena Salgado. Las pensiones se suman a la reforma laboral, que se anunciará la semana que viene, y a la reestructuración de las cajas de ahorros, ya en marcha y sobre la que planea el final del plazo europeo para conceder ayudas a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que vence a final de mes.

El anuncio se produjo horas después de que el comisario de Economía, Olli Rehn, recordara que tanto las pensiones como las cajas son vistas como un asunto que al Gobierno le conviene zanjar cuanto antes. 'Se necesita hacer más', aseguró Rehn en la noche del lunes en relación a ambas reformas, todo un clásico en las reivindicaciones de Bruselas. Ayer, más conciliador, reconoció que en España el progreso de los trabajos en ambas cuestiones lleva tiempo fraguándose. Salgado lo recalcó ante la prensa. 'No es una reforma nueva', recordó. 'Es una reforma que el Gobierno ya ha presentado en una propuesta' y 'nosotros creemos que en el entorno del verano, antes del verano o inmediatamente, tendremos la respuesta desde el Pacto de Toledo', prometió.

España defiende su plan de ajuste y asegura que lo cumplirá

La propuesta del Gobierno, presentada el pasado enero, incluía el retraso paulatino de la edad legal de jubilación de los 65 años actuales a los 67; la limitación de las prejubilaciones, sobre todo en empresas con beneficios y la mejora de la contributividad, es decir, de la jubilación recibida en función de la cotización aportada durante la vida laboral. Quedaba abierto el debate sobre alargar el periodo de cómputo de años en activo para el cálculo de la pensión.

Salgado presidió en Luxemburgo el que probablemente será el último Ecofin de la presidencia española, salvo que se produzca alguna de las convocatorias extraordinarias tan frecuentes en los últimos meses. La vicepresidenta económica defendió ante sus homólogos europeos el plan de recorte español y aseguró que, más allá de lo ya pactado con Bruselas y los 15.000 millones de euros extra comprometidos el mes pasado, el Gobierno no trabaja ahora en 'ninguna medida específica'. 'Con toda claridad, nadie habló de más medidas en el Eurogrupo de ayer', insistió. El Gobierno, señaló, ya tiene iniciativas en marcha para 2011, que vendrán acompañadas por el diseño de unos Presupuestos especialmente restrictivos.

El primer país en ser investigado por sus estadísticas será Bulgaria

España prometió a sus socios del euro y de la UE que cumplirá con los ambiciosos objetivos de déficit, que implican reducir en 5,2 puntos el agujero de las cuentas públicas en tan solo dos años. Salgado consideró compatible que no se anuncien medidas extra para 2011 con las palabras del presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, que el lunes reveló que España ya 'está trabajando en medidas adicionales, si son necesarias, para alcanzar los objetivos de 2011'. Según Salgado, 'si hay alguna desviación en los términos de ejecución presupuestaria en los distintos niveles de la administración, tomaremos en ese momento las medidas necesarias'.

Los ministros de Economía y Finanzas tomaron, por otra parte, una esperada medida para evitar que, en el futuro, un país como Grecia provoque una grieta en la divisa común: los 27 apoyaron dotar de poder de auditoría a Eurostat, la oficina estadística comunitaria, para enviar funcionarios a cualquier país sobre el que se cierna la sombra de duda. Bruselas tendrá así competencia para reclamar cualquier información económica para corregir estadísticas maquilladas o falsificadas, como las presentadas por Grecia en la última década, muchas veces de forma oral.

'Necesitamos estadísticas fiables sobre las cuentas nacionales para que la unión monetaria funcione', aseguró Rehn, que adelantó que la Comisión enviará el primer equipo de estadísticos con plenos poderes a Bulgaria. Bruselas tiene, en palabras de Rehn, 'algunas preocupaciones sobre las estadísticas' en ese país.