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El secreto bancario suizo se resquebraja

El Gobierno helvético media para que UBS entregue al fisco de EEUU datos de clientes estadounidenses sospechosos de fraude

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El secreto bancario suizo puede tener los días contados. Los gobiernos de Estados Unidos y Suiza zanjaron ayer una disputa legal centrada en la publicación de los nombres de unos 52.000 clientes estadounidenses del primer banco helvético, UBS, sospechosos de haber evadido impuestos al fisco de EEUU mediante cuentas opacas en paraísos fiscales.

Se espera que el pacto, cuyos detalles no se han hecho públicos y que ambos gobiernos rubricarán formalmente, como pronto, la próxima semana, permita a las autoridades de EEUU conocer, al menos, una parte del listado de clientes sospechosos. A cambio, el Departamento de Justicia retirará sus acusaciones contra UBS. Se especula con que finalmente se conozca la identidad de entre 5.000 y 10.000 de esos clientes adinerados.

Además de los nombres de esos sospechosos, un asunto clave serán los criterios por los que UBS suministrará esos datos, que la legislación suiza protege celosamente en virtud de su secreto bancario, instaurado en 1934.

El pacto, propiciado tras una reunión de urgencia del Gobierno helvético el pasado lunes, puede tener fuertes implicaciones para los paraísos fiscales, muy cuestionados tras la crisis financiera y, especialmente, para Suiza, un país cuya banca gestiona, según las estimaciones, entre 2 y 3 billones de dólares de fortunas extranjeras y en el que se cree que se encuentra más de la cuarta parte del dinero offshore (capital fuera de todo control financiero) que hay en el mundo.

'Los estadounidenses que creyeron que podían esconder su dinero en Suiza y otros paraísos fiscales van a empezar a pensar que no es una táctica segura', dijo a Reuters Michael Weinstein, un abogado del bufete Cole Schotz, que asesora a clientes de UBS.

El acuerdo invalidará el juicio civil abierto por la justicia estadounidense en febrero pasado. Ese mes, UBS ya pagó una multa de 780 millones de dólares a esa instancia por haber ayudado a millonarios estadounidenses a esconder un patrimonio valorado en 20.000 millones de dólares, lo que equivale a unos 300 millones en evasión de impuestos.

UBS, que admitió entonces haber 'participado en una trama para defraudar a los EE UU' entre 2000 y 2007, entregó los nombres de unos 300 estadounidenses que habían esquivado al fisco. Un día después, el Departamento de Justicia abrió otra investigación, que se ha financiado con la citada multa y que ha derivado en el acuerdo anunciado ayer.

La gran diferencia respecto a entonces es, aparte de la cantidad de clientes a cuyos datos accederá EEUU, la decidida implicación del Gobierno suizo, que ha liderado la negociación. La ministra helvética de Justicia, Eveline Widmer-Schlumpf, destacó ayer que el pacto redunda 'en beneficio de los dos Estados'.

El acuerdo también beneficia a UBS, cuya cotización repuntó ayer un 3% en la bolsa de Zúrich. La entidad se arriesgaba a un complejo proceso en los tribunales y a nuevas sanciones multimillonarias que podrían haber sido su sentencia de muerte. La entidad, muy tocada por la crisis de los dos últimos años, perdió 50.000 millones de dólares con la crisis de las hipotecas basura en EE UU y, en el último trimestre, vio esfumarse cerca de 26.000 millones de euros de sus divisiones de gestión de patrimonios y activos, debido a la retirada masiva de dinero de sus clientes.

Esa fuga de capitales llegó después de que el Gobierno suizo, que en octubre pasado entregó a UBS un paquete de rescate de más de 44.000 millones de euros, aceptara intercambiar información fiscal y bancaria con otros gobiernos para combatir el fraude fiscal, en el marco de los acuerdos alcanzados en la cumbre del G-20 del pasado abril en Londres. El país centroeuropeo quiere salir de la lista gris de países poco comprometidos en la lucha contra el fraude fiscal en la que le colocó la OCDE.

El pacto anunciado ayer llega poco después de que Reino Unido y Liechtenstein firmaran un acuerdo para luchar contra la evasión fiscal de ciudadanos británicos en ese paraíso fiscal, donde se calcula que unos 5.000 inversores británicos tienen hasta 3.000 millones de libras (3.502,5 millones de euros) en cuentas secretas.