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Serbia no renuncia a Kosovo y espera que la ONU anule su independencia unilateral

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Serbia trabaja para que la ONU anule la independencia unilateral de Kosovo, dado que no renuncia a ese territorio, que podría ser reconocido en breve por EEUU y otros países occidentales tras proclamar ayer su soberanía.

Con este objetivo, el presidente serbio, Boris Tadic, viajó a Nueva York para pedir en una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, convocada para las próximas horas a solicitud de Serbia, la anulación de la independencia.

Tadic también solicita a los países miembros de la organización que "respeten plenamente la soberanía y la integridad territorial de Serbia, en conformidad con sus compromisos con el derecho internacional, la Carta de Naciones Unidas y la resolución 1.244 del Consejo de Seguridad".

En Belgrado, mientras tanto, el Parlamento serbio se reunirá esta noche para ratificar la decisión del Gobierno de declarar "nulos e ilegales" los actos de la independencia unilateral proclamada por la mayoría albano-kosovar.

Los diputados también declararán nulas las decisiones de la Unión Europea (UE) sobre el envío a Kosovo de una misión civil, en sustitución de la de las Naciones Unidas (UNMIK), por carecer del visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU.

Belgrado ha anunciado ya que las relaciones con los países que reconozcan a Kosovo deberán "bajar de nivel", aunque no se prevé la ruptura de la comunicación ni de los vínculos bilaterales.

Casi con toda seguridad, tras los primeros reconocimientos de un Kosovo independiente, se producirá la retirada para consultas de los embajadores de Serbia en esos países.

Serbia subraya que no recurrirá a la fuerza para recuperar su provincia, pero que usará todos los medios políticos, diplomáticos y económicos para lograr ese objetivo.

La inclinación de la mayoría de los Estados europeos a favor de la independencia kosovar podría aumentar en Serbia las reticencias hacia la UE y el alejamiento de ese país del camino hacia Europa o su estancamiento.

Además, se podría desestabilizar la frágil coalición en el Gobierno serbio -compartida por los partidos de Tadic y del primer ministro, Vojislav Kostunica- en cuanto vuelva a abrirse la cuestión de la integración europea de Serbia, asunto en torno al cual hay desacuerdo.

Serbia reitera a diario que la independencia de Kosovo es inaceptable y que no renunciará nunca a su provincia, al tiempo que anuncia ayuda económica, política, administrativa y de otro tipo a los serbios que viven allí y que seguirán siendo leales a las instituciones de Belgrado.

Los serbios representan en torno al 5 por ciento de la población de Kosovo, donde los albaneses son una abrumadora mayoría que busca la independencia desde hace décadas y que ahora pide el reconocimiento de su Estado, tras proclamarlo ayer en coordinación con Washington y Bruselas.

Hoy, el Ministerio serbio del Interior presentó una denuncia penal contra el primer ministro de Kosovo, Hashim Thaçi; el presidente, Fatmir Sejdiu, y el presidente del Parlamento, Jakup Krasniqi, porque "organizaron la proclamación de un Estado falso en territorio de Serbia".

En Belgrado, varios miles de personas protestaron pacíficamente en una plaza del centro de la ciudad y marcharon hacia la mayor iglesia de la ciudad, para expresar su oposición a la independencia de Kosovo.

Pese al llamamiento de las autoridades a la moderación, la proclamación de la soberanía de Kosovo desencadenó ayer en Belgrado manifestaciones en el centro de Belgrado de grupos, en parte violentos, que se saldaron con varias decenas de heridos entre policías y civiles y con daños materiales.

De madrugada, en la ciudad norteña de Kikinda se rompieron los escaparates de tres tiendas propiedad de ciudadanos de etnia albanesa.

El pretendiente al trono serbio, Aleksandar Karadjodjevic, instó hoy a la población a la contención.