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Toledo es el mejor escenario para un escritor, según el escritor argentino Paoletti

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Escritor argentino y residente en Toledo, Mario Paoletti llegó a España exiliado en los 80, enseñó Literatura y ahora dirige el Centro de Estudios Internacionales de la Fundación Ortega y Gasset en un país que considera símbolo de libertad y en una ciudad que cree "el mejor escenario" literario.

Su aventura periodística comienza en La Rioja (Argentina), lugar maltratado por el analfabetismo y el hambre, y donde refunda junto a su hermano el diario "El Independiente", de ideas socialistas.

"Éramos socialistas y pensábamos que el movimiento se comprobaba andando", algo que no gustó mucho a los militares golpistas de su país y que le costó cuatro años en las cárceles del general Jorge Rafael Videla.

Este escritor con raíces andaluzas llegó a España becado por el Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI), cuando el país se alejaba del franquismo y entraba en la modernidad. "Era imposible pedir más", dice.

El ICI le permitió "revivir su actividad" hace 28 años cuando aterrizó en Toledo, primero para dar clases de Literatura en el Centro Internacional de la Fundación Ortega y Gasset, y más tarde para ocupar su dirección en la que lleva ya casi 25 años.

A pesar de reconocer que estos tiempos son de sonidos y no de letras, el argentino pretende seguir escribiendo, gozar de los encantos de la vida en pareja, tratar de conseguir alguna respuesta a "las grandes preguntas pendientes", y seguir dedicando a la educación "un tiempo que nunca se puede considerar perdido".

Pregunta.- ¿Cuándo comienza a escribir?

Respuesta.- Todos los escritores dicen que se empieza desde niño, pero escribir pensando en que la Literatura es un testimonio y un modo de dejar la impronta personal, a partir de los 25 años.

P.- ¿Qué le sugiere el nombre de Jorge Rafael Videla?

R.- Este hombre es responsable de cerca de 30.000 muertes en Argentina y por lo que me he enterado sigue durmiendo todas las noches sin necesidad de somníferos. Espero que no haya una vida después de la muerte porque la idea de que este tipo de gente siga viviendo eternamente es insoportable.

P.- ¿Cómo ha vivido su condición de inmigrante en España?

R.- Estoy muy agradecido porque España me ha tratado muy bien, algo que no es sorprendente porque España trata muy bien al forastero y más al que habla su idioma y tiene sus costumbres.

P.- ¿Vino inicialmente con su familia?

R.- Vine solo desde la cárcel. Pero a la mujer de mi vida la encontré aquí, en Toledo. Yo estaba confundido porque después de buscarla por otros lados, ¡resulta que estaba aquí!.

P.- ¿Cuál es el vínculo entre Toledo y el Centro de Estudios Internacionales?

R.- Toledo fue elegido por la Fundación Ortega y Gasset para llevar a cabo una experiencia muy novedosa: traer estudiantes universitarios extranjeros y hacer una inmersión de medio año en la cultura hispana. Es un diseño muy audaz y por ello nuestro programa es el único reconocido en Norteamérica.

P.- ¿Cómo se ve Toledo desde América Latina?

R.- Se ve hermosa y distante, porque es pequeñita pero ha tenido una historia muy agitada. Además, tiene una belleza que llama mucho la atención.

P.- ¿Qué es lo que más le gusta de está ciudad?

R.- Toledo me dio la posibilidad de vivir en paz. Es bella y decadente, el mejor escenario posible para un escritor. Ciertamente, nunca seré un escritor toledano, pero hace bastante tiempo que he sido aceptado como un escritor de Toledo.

P.- ¿Qué destacaría, para bien y para mal, en particular, de los castellanomanchegos y de los españoles en general?

R.- Cuando yo llegué, Toledo era una ciudad concentrada en sí misma y un poco hostil para los que venían de fuera. Era una ciudad pequeña, orgullosa y de familia tradicional, lo que le daba cierto encanto pero muchas dificultades para relacionarse.

Desde que fue designada capital de la comunidad autónoma en los años 80 eso cambió mucho. Hoy es más divertida, más abierta y más creativa.

A los españoles les caracteriza el temple y a los argentinos, la vitalidad. Es una buena combinación. Un equipo formado por un argentino y un español es mejor que un equipo formado por dos argentinos o por dos españoles.

P.- ¿Añora su tierra?

R.- Claro, pero voy casi todos los años. Además, me he dado cuenta de que ya tengo dos tierras, lo que es bueno, ya que siempre es mejor tener dos que uno de todas las cosas.