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Torrent dice que "Només socis" es una novela ligera, con estructura compleja y final abierto

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El escritor valenciano Ferran Torrent vuelve a la carga con "Només socis" (Columna), una novela ligera, entretenida y por la que fluye el humor, con final abierto, y que dice haberle llevado mucho tiempo elaborar por su "complicada estructura".

Durante un encuentro con periodistas, Torrent, que en su último "divertimento" rinde homenaje a algunos de sus personajes más populares como el ex detective Toni Butxana, el comisario de policía Tordera o los hermanos Torres, ha comentado que el lector no tendrá ninguna dificultad en seguir el texto pero, "a mi me ha costado encajar todas las piezas".

En este sentido, mantiene que con "Societat limitada", con la que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica y que abre la exitosa trilogía que completan "Espècies protegides" y "Judici final", tuvo menos dificultades a la hora de afrontar su construcción, aunque su trama sea más compleja que en esta propuesta.

En "Només socis", los adeptos de Torrent, uno de los autores en catalán que más vende, encontrarán a Butxana y Tordera residiendo como rentistas en el tranquilo pueblo de Gilet, no muy lejos de Valencia, donde se han recluido, escapando del empresario Juan Lloris, que no deja de pensar la manera de vengarse de ellos tras sus anteriores escaramuzas.

Si en "Judici final" introducía a un ex terrorista del IRA y del Mossad, aquí quien tendrá cierto protagonismo es una célula de los servicios secretos israelíes, que irrumpirá en el domicilio de Butxana, sabiéndolo todo de él.

Otra línea argumental de la obra se sustenta en un viaje a Viena para descubrir a un valenciano perdido y en la aparición de una bellísima espía, que responde sólo al nombre de Carla.

De fondo, uno de los terrores de Torrent, que, por el momento dice no haber sufrido, en forma de novelista en crisis creativa, un papel que asume Ferran Torres, un personaje con un nombre muy parecido al suyo, precisamente.

Afirma el autor valenciano que tiene "la mala costumbre" de empezar sus novelas "sin tener el argumento, puesto que soy incapaz de planificar, ya que me aburriría".

Reconoce, eso sí, que siempre tiene una idea en la cabeza y un título en la recámara, pero nunca más del treinta por ciento de sus historias. "Este hecho -prosigue- es horroroso físicamente, porque me comporta arritmias y taquicardias, pero también está bien porque mantengo la tensión".

Votante confeso del Bloc Nacionalista y acostumbrado a no morderse la lengua en cuestiones políticas, Torrent reflexiona sobre la "desgracia" de vivir en el País Valenciano, donde "el PP gobierna desde hace siglos y no puedo colaborar en ningún medio de comunicación, lo que me permitiría poder escribir de una manera más relajada mis novelas".

En esta situación, agrega, "no tengo más remedio que escribir de forma regular novelas, porque es de lo que vivo. Hasta ahora nunca he dejado de tener ideas, pero el día que no las tenga no sé qué ocurrirá, puesto que tengo todos los huevos metidos en el mismo cesto".

A pesar de este lamento, el narrador dice ser un "privilegiado", porque es de los pocos que puede vivir únicamente de la literatura que escribe en catalán, "aunque no sé qué ocurrirá en un futuro".