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Trichet señala que el BCE sigue centrado en la inflación también en fase desaceleración

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El Banco Central Europeo (BCE) "sigue decidido" a garantizar la estabilidad de precios en la eurozona, también en el actual contexto de desaceleración económica y de "incertidumbre" en torno al crecimiento futuro.

En una comparecencia en el Parlamento Europeo, el presidente del BCE, el francés Jean-Claude Trichet, defendió la política monetaria aplicada por esta institución y subrayó que persisten los riesgos para la estabilidad de precios en el área de la moneda única.

Recordó que el objetivo de la entidad es lograr esa estabilidad a medio y largo plazo, para contribuir a impulsar el crecimiento y el empleo, y dejó claro que "mantenemos nuestra determinación de mantener las expectativas de inflación sólidamente ancladas".

Según el Consejo de Gobierno de la entidad, el actual enfoque de la política monetaria -los tipos de interés en el área permanecen inalterados en el 4,25%- es la adecuada.

Reconoció que, según las previsiones de la autoridad monetaria, la inflación continuará elevada bastante tiempo, lejos del umbral del 2% marcado en los tratados, y sólo se moderará a lo largo de 2009.

Advirtió, además, del riesgo de que se produzcan efectos "de segunda ronda" de la inflación en otros precios y salarios y pidió responsabilidad a la hora de fijar aumentos, especialmente en el sector público, para evitar que el alza de la inflación se haga permanente.

Las cláusulas de indexación automática de los salarios deben "desaparecer", señaló Trichet, quien se mostró más duro de lo habitual contra estos mecanismos, generalizados en algunos países como España y que persiguen garantizar a los trabajadores el mantenimiento de su poder adquisitivo ante las subidas de precios.

Según el presidente del BCE, los incrementos salariales deben reflejar la posición competitiva de cada país y tener en cuenta el alto nivel de desempleo en algunas economías del área, así como la evolución de la productividad en cada sector.

Respecto a la coyuntura, Trichet se mostró convencido de que la desaceleración actual irá seguida de una "recuperación gradual", siempre que se mantenga la moderación del petróleo y la creación de empleo, apoyada en la relativa fortaleza del crecimiento mundial.

Pero insistió en que la incertidumbre es muy elevada, con numerosos riesgos a la baja vinculados sobre todo a nuevos aumentos de la energía y los alimentos, así como a la posibilidad de que las turbulencias financieras tengan un impacto mayor en la economía que lo calculado hasta ahora.

Dijo que, hasta la fecha, la disponibilidad de crédito en la zona del euro no se ha visto afectada de manera significativa por los problemas en el mercado financiero, pero aseguró que, en ese ámbito, el BCE sigue "muy alerta".

"No debemos cruzarnos de brazos", señaló Trichet, quien hizo también hincapié en la importancia de que los bancos centrales de las principales áreas económicas mantengan un fluido intercambio de información.

Se refirió, en este punto, a la reciente decisión de las autoridades estadounidenses de intervenir las entidades hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, a las que inyectará capital.

En nombre del BCE y de la comunidad de bancos centrales, Trichet acogió favorablemente la intervención de Washington en las dos entidades, "teniendo en cuenta las circunstancias excepcionales".