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Las tropas israelíes asedian Gaza mientras los civiles sufren

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Soldados israelíes y tanques invadían el domingo la Franja de Gaza y rodearon su principal ciudad en su ofensiva contra los milicianos de Hamás, pero los civiles atrapados en el enclave palestino sufrían más derramamiento de sangre.

Los tanques israelíes disparaban proyectiles y artillería contra supuestas posiciones de islamistas, mientras los aviones de guerra cruzaban el cielo y los combatientes de Hamás respondían con morteros y cohetes.

Los cohetes de Hamás también impactaron el sur de Israel, fortaleciendo la decisión de Estado judío de combatirlos en lo que dicen que es una ofensiva necesaria.

La invasión de la Franja de Gaza controlada por Hamás se produjo tras una semana de bombardeos por parte de Israel desde tierra, mar y aire, que no ha logrado detener el lanzamiento de cohetes por parte de los milicianos palestino.

Al menos 34 palestinos, muchos de ellos civiles, murieron el domingo a causa de proyectiles israelíes que impactaron contra viviendas y un popular distrito comercial de Gaza.

Un soldado israelí murió y 32 resultaron heridos en la ofensiva terrestre, según Israel. Cuatro israelíes han muerto a causa de los cohetes de Hamás desde el 27 de diciembre, y hay más de 500 fallecidos palestinos debido a la operación de Israel.

El presidente israelí, Shimon Peres, rechazó la posibilidad de un alto el fuego, pero dijo que su país no tenía intención de ocupar el territorio.

"No pretendemos ocupar Gaza ni aplastar a Hamás, sino eliminar el terrorismo. Y Hamás necesita aprender una lección real y seria. No lo están entendiendo", dijo Peres en una entrevista con el programa del canal estadounidense ABC News "This Week".

Peres también rechazó la posibilidad de un alto el fuego para provocar el fin de los combates.

"No vamos a aceptar la idea de que Hamás siga disparando ni declararemos un cese de las hostilidades. No tiene sentido", declaró Peres.

TERRITORIO DIVIDIDO

Tanques y tropas israelíes dividieron Gaza virtualmente en dos con su operación en la invasión terrestre que se inició durante la madrugada, y el domingo por la mañana ya rodeaban Ciudad de Gaza, dijeron testigos palestinos.

La explosiones producidas por los tanques causaron la muerte de al menos cinco civiles e hirieron a otros 40 en una importante zona comercial de Ciudad de Gaza, según testigos y responsables hospitalarios.

En Beit Lahiya, 12 palestinos perdieron la vida, al menos dos de ellos milicianos, pero también miembros de una familia que estaban en su casa cuando cayó una bomba sobre ellos.

Soldados y milicianos de Hamás estaban enfrascados en batallas al este de Zeitoun, un bastión del movimiento palestino, señalaron testigos.

"Ellos han llegado hasta donde queríamos y pronto recibirán nuestros regalos", dijo un oficial de Hamás cerca del frente de combate.

Hamás dijo que había capturado a dos soldados israelíes, un anuncio que podría destacar los riesgos políticos de Israel por enviar sus tropas a Gaza. El Ejército israelí respondió que no tenía conocimiento de que alguno de sus efectivos haya sido capturado.

El Estado judío informó de que 30 de sus soldados resultaron heridos durante la operación por tierra.

Aviones israelíes atacaron decenas de objetivos, incluyendo túneles de contrabando de armas y depósitos de morteros.

Se espera que el dramático aumento de las víctimas civiles incremente la presión internacional sobre Israel para que detenga su mayor operación sobre la Franja de Gaza en décadas.

Pero los enfrentamientos también representan un gran riesgo político para los líderes israelíes antes de las elecciones nacionales del 10 de febrero, especialmente si sus fuerzas sufren bajas en las calles de Gaza.

Un portavoz del brazo armado de Hamás, las brigadas Izz el Din al Qasam, aseguró que las tropas israelíes se enfrentaban a la muerte o a la captura.

"El enemigo sionista debe saber que su batalla en Gaza está perdida", dijo el portavoz Abu Ubaida.

La situación de los civiles palestinos es cada vez más desesperada. La gente se han refugiado en sus casas durante días y las agencias humanitarias advirtieron que sus suministros de agua, alimentos y medicinas se están agotando.