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La UE aumenta la presión sobre el BCE para que compre deuda

Van Rompuy apoya "plenamente" la medida y el presidente del Eurogrupo asistirá de forma excepcional a la reunión donde se tomará la decisión.

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La presión para que el Banco Central Europeo (BCE) compre deuda soberana en el mercado secundario para relajar la prima de riesgo de España e Italia se recrudece en vísperas de que la institución decida mañana si finalmente lo hace o no. Aunque la decisión no está formalmente tomada todo parece indicar que el BCE sí intervendrá en el mercado de deuda después de semanas de especulación y espera.

Algunos indicios permiten ser optimistas. Ayer, martes, el miembro alemán del comité ejecutivo del BCE, Jörg Asmussen, dejó entrever que la entidad monetaria intervendrá efectivamente para rebajar las primas de riesgo y permitir que España e Italia se financien de forma más fácil y cómoda. Otra pista que apunta en la dirección a la que todos, menos la canciller alemana Angela Merkel, quieren ir será la asistencia de Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, a la reunión del consejo de gobierno del BCE en el que se debatirá la cuestión. El jefe del Eurogrupo no participa habitualmente en las reuniones del BCE. La excepcionalidad de su presencia permite barruntar que algo se está cocinando en el BCE. 

En principio, Juncker 'presentará el análisis del Eurogrupo sobre la situación económica y financiera en la zona euro', según explicó su portavoz. Pero pocos dudan de que el luxemburgués presionará para a Marido Draghi, presidente del BCE, para que el supervisor europeo compre deuda. No será esa la única presión que tendrá que soportar el italiano. En las últimas horas se ha sucedido una cascada de declaraciones desde diversos ámbitos e instituciones y todas tienen un denominador común: urgen al BCE a actuar ya.

Van Rompuy: 'No hay soluciones fáciles a la crisis de deuda, pero rechazamos recetas simplistas como dejar salir a Grecia de la eurozona'

François Hollande, presidente de Francia, y Mario Monti, primer ministro italiano, ya instaron el martes al BCE a comprar deuda soberana, sobre todo de España e Italia. Su petición no supone nada nuevo: tanto el francés como el italiano llevan tiempo apostando por una intervención decisiva del BCE en el mercado secundario. 

Este mismo miércoles por la mañana el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, reiteraba que el BCE tiene que apoyar a los países que como España están haciendo los deberes y adoptando decisiones 'duras, difíciles y necesarias y a los que los mercados aún no les han hecho el debido reconocimiento'. Un mensaje cristalino que el organismo que él encabeza ya lanzó hace dos días. 

Pero la voz más autorizada que se ha escuchado en las horas previas a esta decisión clave ha sido la de Herman Van Rompuy. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, elogió una vez más los recortes que están llevando a cabo España, Italia y el resto de países en crisis de la eurozona y tachó de injustificadas sus elevadas primas de riesgo.Van Rompuy les ofreció ayuda a corto plazo y respaldó 'plenamente' la intervención del Banco Central Europeo (BCE) para frenar la fragmentación de la eurozona.

'No hay soluciones fáciles a la crisis de deuda', dijo Van Rompuy, quien rechazó 'recetas simplistas como dejar salir a Grecia de la eurozona, inyectar dinero sin condiciones en el sistema o crear de forma mágica un Estado federal como Estados Unidos'.

'Los mercados financieros de la eurozona se están fragmentando cada vez más hasta el punto de que ello está haciendo muy difícil llevar a cabo una política monetaria única. Esto no es sostenible. En este contexto las reformas nacionales son necesarias, pero pueden no ser suficientes a corto plazo', añadió el presidente del Consejo Europeo.

Van Rompuy defendió la necesidad de adoptar 'medidas a corto plazo y prestar asistencia adicional' en coordinación con el BCE. 'Apoyo plenamente los esfuerzos del BCE', ha subrayado el presidente del Consejo Europeo, 'para afrontar la fragmentación en los mercados financieros'. El objetivo de esta actuación será mostrar que 'el euro está aquí para quedarse'. Mañana, jueves, puede empezar a vislumbrase si la moneda única se queda o se va.