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La UE cerca del acuerdo que permitirá a Francia bajar el IVA a los restaurantes

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Francia está a punto de conseguir la luz verde para rebajar el IVA a los restaurantes, un objetivo por el que lleva años peleando con sus socios de la UE y que permanecía bloqueado por la oposición principalmente de Alemania.

La presidencia checa ha logrado despejar las últimas reticencias recortando al mínimo la lista de servicios que podrán beneficiarse del IVA reducido y garantizando que la aplicación de esta medida será opcional para los Estados miembros.

Ha quedado descartada la posibilidad, que interesaba a España, de ampliar el catálogo de productos a los que se puede aplicar un gravamen más bajo, entre otros, los pañales y preservativos, las sillas infantiles para coches, los aparatos y dispositivos de ayuda para discapacitados y los libros en formato electrónico.

El asunto será discutido el martes por los ministros de Finanzas de los Veintisiete, que podrían dar su respaldo a la medida, según fuentes diplomáticas.

Como en todas las decisiones sobre fiscalidad, para que esta modificación salga adelante es necesaria la unanimidad de los Estados miembros y parece que las restricciones citadas satisfacen a Alemania y el resto de países que se oponían, como Austria, Dinamarca y los bálticos.

Desde la delegación francesa aseguran con optimismo que "nunca hemos estado tan cerca del acuerdo".

Según la propuesta que finalmente ha suscitado consenso, los países podrán apoyar con una tributación más baja los servicios intensivos en mano de obra -la peluquería, las pequeñas reparaciones de bicicletas, calzado y textiles, la limpieza de cristales y viviendas y la asistencia a domicilio-.

También tendrán la posibilidad de imponer un gravamen más favorable a los restaurantes y a los servicios relacionados con la construcción de viviendas, incluido el suministro, las reformas y las reparaciones.

París calcula que la reducción del IVA a los restaurantes -algo que llevaba reclamando desde 2002- reducirá sus ingresos fiscales en torno a 1.000 millones de euros anuales.

El tipo estándar de IVA oscila dentro de la UE del 15 por ciento en Chipre, Luxemburgo y Reino Unido (que lo ha rebajado en el contexto de la lucha contra la crisis) al 25 por ciento en Dinamarca.

En España se sitúa en el 16 por ciento, con un tipo reducido del 7 por ciento y uno súper reducido del 4 por ciento que se aplica a alimentos de consumo básico.

El IVA reducido ya se aplica en nuestro país a los servicios de restauración y a la construcción, en virtud de unas derogaciones negociadas en el tratado de adhesión a la UE que no caducan.

También se benefician de un tipo reducido los servicios de albañilería y las peluquerías, en el marco de las exenciones que todos los países pueden aplicar a los servicios intensivos en mano de obra, y que en su mayoría expiran a final de 2010.

Si finalmente sale adelante el acuerdo, todos los Estados miembros podrán escoger los servicios, dentro de la lista citada, a los que quieren imponer de manera permanente un IVA más bajo que el estándar.

Dentro de este debate, el compromiso propuesto por la presidencia incluye una declaración negativa sobre la utilidad del IVA reducido para primar los servicios y bienes respetuosos con el medio ambiente.

El texto señala que hay instrumentos más efectivos que las rebajas fiscales para alcanzar los objetivos de política medioambiental.

La Comisión Europea tiene previsto presentar una propuesta sobre la fiscalidad "verde" en el mes de abril.