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La UE margina de nuevo a España e Italia en el acuerdo sobre la patente única

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Los Veintisiete volvieron a pronunciarse hoy a favor de la creación de un sistema europeo único de patentes en francés, inglés y alemán, a pesar de que España e Italia rechazan la propuesta por considerarla discriminatoria para sus idiomas y quedarán fuera del mecanismo si se adopta formalmente.

El Gobierno español ya ha anunciado que recurrirá la medida ante el Tribunal de Justicia de la UE al considerar que el nuevo modelo de registro de invenciones representa una "discriminación lingüística y económica", y afecta de forma negativa al funcionamiento del mercado interior europeo, informaron hoy a Efe fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores.

En Estrasburgo (Francia), el Parlamento Europeo abordó también la cuestión en un debate en sesión plenaria, en el que abundaron las voces favorables al nuevo mecanismo y se repitieron las consignas de desaprobación de españoles e italianos.

Los eurodiputados Antonio Masip (PSOE) y Antonio López Istúriz (PP) estuvieron de acuerdo en que la patente en sólo tres idiomas supone una discriminación para otras lenguas como la española.

La cooperación reforzada es "un horror" y "un lamentable montaje para que el francés y el alemán pasen por encima del español", según Masip.

López Istúriz, por su parte, se negó a dar la batalla por perdida y aseguró que apoyará al Gobierno español si decide llevar el caso ante la Justicia europea.

La Eurocámara debe confirmar mañana su posición acerca de la patente en una votación plenaria, pero la medida saldrá previsiblemente adelante, ya que las reticencias se limitan a los eurodiputados españoles e italianos.

En el Consejo de ministros europeos de Educación, celebrado esta mañana en Bruselas, el nuevo mecanismo logró también un amplio respaldo de todas las delegaciones nacionales, a excepción de la española y la italiana.

Así, 25 de los 27 países comunitarios apoyaron recurrir a la llamada "cooperación reforzada" para poder crear el sistema común de patentes, con lo que se deja fuera a los países que rechazan la idea (es decir, España e Italia).

Esta vía legal está reservada a casos en los que se constate la imposibilidad de alcanzar un acuerdo en un plazo razonable y requiere un apoyo mínimo de nueve estados miembros. La patente común lleva una década en negociaciones.

España reiteró hoy en el Consejo su "oposición frontal" al nuevo sistema y criticó que la propuesta se votara por los ministros de Educación sin opción a debate, según indicó el secretario de Estado de Educación, Mario Bedera.

Bedera opinó además que la puesta en marcha del procedimiento de cooperación reforzada es una forma de actuar "precipitada" y "sin prudencia".

La patente única fue criticada también por Italia que la considera una distorsión del mercado único, según dijo el representante italiano en la reunión, Vincenzo Grassi, embajador adjunto de su país ante la UE.

"No se trata sólo de patentes, sino de crear discriminaciones contra los Estados miembros, su cultura, su identidad, su lengua y sus ciudadanos", afirmó Grassi.

Si el Pleno de la Eurocámara aprueba mañana la utilización de la cooperación reforzada en este caso, los Veintisiete sólo necesitarán refrendar la decisión por mayoría cualificada en el Consejo de Competitividad que se celebra el próximo 10 de marzo.

España ya avanzó en enero que si la patente sale adelante con este planteamiento, el Gobierno acudirá a los jueces de Luxemburgo para que exploren si se vulnera el derecho comunitario.

El secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, explicó el mes pasado que los tratados comunitarios establecen que "no puede haber discriminación por país de origen o lengua".

En cuanto a la aplicación de la mayoría reforzada, España entiende que, a pesar de que las negociaciones se han extendido durante diez años, aún no se han agotado todas las posibilidades de lograr un acuerdo unánime.

España recuerda también que el español es la segunda lengua materna más importante del mundo, sólo superada por el chino, y que la discriminación que sufriría afectaría de forma negativa a personas y empresas.