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La UE quiere prohibir a la banca bonus y dividendos

Las entidades con problemas no podrán repartir sus beneficios. Bruselas pide un "refuerzo urgente" del sector y una "solución contundente" a la crisis griega

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No arreglará la crisis de solvencia que impide que los bancos presten, pero la propuesta hecha ayer por la Comisión Europea sí inyectará cierta coherencia en la muy cuestionada actitud de las entidades ante la crisis. El presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durão Barroso, pidió ayer una 'urgente' recapitalización de la banca que debe comenzar en los despachos de dirección de las propias entidades. En un discurso ante el pleno de la Eurocámara pronunciado en Bruselas, Barroso se alineó con las propuestas de la canciller alemana, Angela Merkel, y pidió a las entidades en apuros que busquen cómo recapitalizarse por su cuenta. 'Los bancos que no tengan el capital exigido deberán presentar planes para lograrlo lo antes posible. Hasta que lo hagan, se les deberá prohibir el pago de dividendos y bonus', advirtió.

En la práctica, lo planteado por Barroso contribuirá a evitar imágenes ya comunes en la prensa europea, donde a menudo se informa de manera simultánea del pago de primas o dividendos desorbitados y del rescate con dinero público de la entidad que los reparte.

En 2010, la banca europea repartió 28.323 millones en dividendos

La responsabilidad de ejecutar la propuesta recae sobre 'los supervisores nacionales', reconoció Barroso, ya que la Unión Europea no puede sacar adelante una norma en el corto plazo de tiempo en el que el sector financiero deberá sufrir una gran transformación. Antes de que el presidente de la Comisión pronunciase su discurso, la entidad suiza UBS había propuesto algo parecido a las entidades españolas. Mientras dure la crisis de deuda y no se absorban las pérdidas reales por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, los bancos españoles deberían 'recortar dividendos'. La expectativa de cambio de Gobierno 'proporciona razones' para la decisión, según aseguró el banco suizo en un informe publicado ayer.

Las últimas pruebas de resistencia a la banca, publicadas el pasado mes de julio, indican que las entidades europeas reparten todavía cuantiosos dividendos. Los bancos europeos sometidos a estas pruebas repartieron 28.323 millones entre sus accionistas, un 36,8% del beneficio (77.053 millones), según los datos de la EBA, la Autoridad Bancaria Europea. Mientras, las 25 entidades españolas distribuyeron 6.628 millones, el 34% de las ganancias totales.

En cuanto a los bonus, las entidades de Reino Unido, muchas de ellas nacionalizadas, son las que más reparten entre sus directivos. Este año, según informaciones aparecidas en la prensa británica, se repartirán 7.200 millones en primas. Casi la mitad, 3.900 millones, corresponden a Barclays. En España, bancos como BBVA han restringido sus bonus a directivos por incumplimiento de objetivos. Y se rebajaron un 14% las primas a los consejeros, hasta 4,9 millones.

La próxima semana se publicará una versión actualizada de los test de estrés

La propuesta de Barroso, que prometió trasladar a la cumbre de jefes de Gobierno dentro de dos domingos, fue lo más novedoso de la llamada hoja de ruta o master plan que, por lo demás, no avanzó ninguna solución concreta. 'Sabemos lo que tenemos que hacer, ahora hace falta valentía política para llevarlo a cabo', aseguró, en referencia a la cumbre de jefes de Gobierno del próximo domingo

Barroso se posicionó junto a Merkel frente a las tesis francesas sobre la recapitalización bancaria, que apuestan por utilizar el fondo de rescate europea para inyectar dinero público. Para Barroso, como para Merkel, primero deben ser los bancos los que busquen financiación. En caso de no encontrarla, podrían recurrir a los estados y sólo en último recurso al fondo de rescate, aún pendiente de ser ratificado por Eslovaquia para poder utilizarse con ese uso.

No está claro cuánto tiempo tendrán los bancos para adaptarse a las nuevas exigencias de capital europeo, pero sí que los próximos diez días serán decisivos a la hora de acordarlo. La semana que viene, la EBA publicará una versión actualizada de los test de estrés y muy probablemente subirá el listón del aprobado hasta el 9% el porcentaje exigido de activos de calidad. El último examen sólo exigía un 5%. Además, no tuvo en cuenta suficientemente qué pasaría en caso de que Grecia no devuelva a los bancos aproximadamente la mitad de lo que le prestaron, una hipótesis cada vez con más visos de realidad. Las entidades españolas no poseen apenas bonos de deuda griega, pero unas mayores exigencias de capital harían suspender a la gran mayoría.

Barroso se alinea con Merkel frente a Francia sobre la recapitalización

Barroso constató que la crisis de Grecia, una economía de pequeño tamaño, ha ido comiendo como un cáncer la salud a la zona del euro. Para solucionarla, el presidente de la Comisión pidió la 'maximización' de la capacidad del fondo de rescate y una 'solución contundente'. Si el martes el patrón del BCE, Jean-Claude Trichet, alertaba de que la crisis se ha convertido en 'sistémica', ayer Barroso pidió un 'refuerzo urgente' de la banca. 'Nos guste o no, los dos asuntos (el contagio de los problemas de la deuda griega y la solidez de los bancos) están ya ligados', reconoció.

El mejor ejemplo se encontraba ayer a un par de kilómetros de la sede del Parlamento Europeo de Bruselas. En el cuartel general del banco franco-belga Dexia, el recientemente dimitido presidente del consejo de administración renunciaba a todas sus compensaciones de este año. Jean-Luc Dehaene, reputado político belga y ex primer ministro del país, se vio obligado a dimitir tras el nuevo rescate del banco acordado por las autoridades francesas y belgas. Dexia había sacado un sobresaliente en las últimas pruebas de resistencia. Sin la crisis de deuda 'sin duda habríamos tenido éxito', lamentó Dehaene el lunes al presentar su dimisión.

En España, un portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB) indicó a Efe que los comentarios de Durão Barroso sobre el sector generan 'incertidumbre y confusión' y además sitúan a las entidades en 'una gravísima situación de sospecha y desconcierto'.