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La UE y el FMI negocian salvar a la banca irlandesa

Las autoridades no logran cerrar aún el plan de rescate y las conversaciones seguirán en Dublín. Irlanda se resiste a perder soberanía sobre su sistema financiero

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La Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional preparan un plan para salvar al sector bancario irlandés. Se trata de evitar un efecto dominó que comience por tumbar a la economía del país, continúe por la portuguesa y haga reventar las costuras de la zona del euro. Sin embargo, las negociaciones celebradas hasta anoche no pudieron ser culminadas con éxito.

El comisario comunitario de Economía, Olli Rehn, confirmó ayer la existencia de las negociaciones, para acabar con los 'graves problemas' de la banca irlandesa, que según Dublín necesitará al menos 50.000 millones para zanjar sus problemas, derivados de su propia sobredimensión, una gran burbuja inmobiliaria y su exposición a los activos tóxicos procedentes de EEUU. Rehn aseguró que las conversaciones pueden ser vistas como las 'preparaciones de un potencial programa' con 'el acento en la reestructuración del sector bancario' que sólo se activaría 'en caso de que sea solicitado y necesario'. El comisario aseguró que las negociaciones entre Dublín, la Comisión, el BCE y el FMI 'se intensificaron desde el fin de semana' y seguirán, ahora desde Dublín, para pactar los detalles.

Las entidades irlandesas podrían necesitar cerca de 50.000 millones

Una declaración aprobada anoche por parte del Eurogrupo, que reúne a los ministros de Economía de la zona del euro, aporta más precisiones sobre el estado real de las conversaciones. En el comunicado, se felicita a Irlanda por su determinación 'para entablar cortas y concretas consultas con la Comisión, el BCE y el FMI con el objetivo de determinar la mejor manera de ofrecer cualquier apoyo necesario para enfrentarse a los riesgos del mercado, especialmente los que se refieren al sector bancario en el contexto del plan presupuestario de cuatro años y el Presupuesto [de 2011] que está por venir'.

El tono prudente de la declaración, así como el de las manifestaciones de Rehn y del propio presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, revela que el plan de rescate, ya sea sólo para el sector financiero, o se extienda al resto de la economía irlandesa, dista mucho de estar perfilado, probablemente como consecuencia de la firme decisión del Gobierno de Dublín de resistirse a pactar una operación que ponga en entredicho su soberanía nacional.

Distintas fuentes apuntan a que el rescate de la banca podría estar acompañado de un paquete de ayudas al Gobierno, que contaría con dinero extra aportado por Reino Unido. En ese supuesto, el rescate total alcanzaría la cifra de 100.000 millones de euros, según apuntó el diario Wall Street Journal. La operación, similar a los 110.000 millones comprometidos para Grecia el pasado mes de mayo, obligaría a Irlanda a llevar a cabo un amplio saneamiento de su sector financiero. Además, supondría dejar de seguir exclusivamente las indicaciones de Bruselas para acatar un plan de reformas y recortes decidido de forma conjunta entre la Unión Europea y el FMI, que tras el rescate de Grecia crearon un fondo de 750.000 millones.

Si la ayuda se extiende a toda la economía, el importe se

Tanto Brian Cowen, el primer ministro irlandés, como su ministro de Finanzas, Brian Lenihan, repitieron ayer que el Gobierno no ha pedido un solo euro de la solidaridad europea, pero el paso sólo se dará formalmente cuando haya acuerdo sobre la cifra y, sobre todo, sobre los sacrificios necesarios a cambio. 'El Gobierno irlandés está completamente financiado hasta mediados del año próximo', aseguró Lenihan ayer en Bruselas para tratar de calmar la especulación política que levanta marejadas en los mercados. En una declaración desde Dublín, que coincidió con la reunión de ministros en Bruselas, Cowen se resistió al rescate asegurando que los problemas no constituyen 'un reto insalvable', pero reconoció las negociaciones sobre el plan de ayuda. 'Con el trabajo conjunto con los socios de una manera tranquila y racional podemos resolver estos problemas'.

Las negociaciones para ultimar la ayuda a Irlanda se produjeron en medio de una atmósfera de tensión. Varios líderes europeos, entre los que sobresalen la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente permanente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, hicieron subir la temperatura de la fiebre en Dublín al alertar sobre las graves consecuencias de que la UE no sea capaz de resolver los problemas creados por el sector financieron irlandés. 'Estamos en una crisis de supervivencia', llegó a decir ayer Van Rompuy. 'Tenemos que trabajar juntos para sobrevivir con la eurozona, porque si no sobrevivimos con la eurozona no sobreviviremos con la UE', advirtió el presidente del Consejo, en un gesto visto como presión para ablandar a Dublín y forzarle a aceptar ya el plan de socorro europeo.

Van Rompuy dice que está en juego la existencia de la UE y Rehn le

Sin embargo, el comisario de Economía, Olli Rehn, llamó a la calma, pidiendo a los líderes europeos que 'resistan tendencias centrífugas y el alarmismo existencial' expresado unas horas antes por Van Rompuy. Incluso el secretario del Tesoro de EEUU, Timothy Geithner, rebajó la tensión sobre las repercusiones en la moneda única, siempre que se actúe con presteza. 'Europa puso en marcha en verano una colección muy potente de instrumentos financieros para ayudar a los países que atraviesan difíciles retos', aseguró, pidiendo ahora 'movimientos muy, muy rápidos' para resolver la crisis.

Otra de las novedades de la reunión de ayer es que la situación de Portugal quedó en un segundo plano. Rehn la desligó de la de Irlanda, porque las finanzas lusas están en un estado 'muy diferente'. Los problemas 'muy graves del sector bancario se contagiaron a la deuda soberana', pero Portugal tiene unas entidades 'más sanas' y ha tomado 'importantes medidas' contra el déficit. El ministro portugués, Fernando Teixeira dos Santos, tampoco pidió la asistencia europea en la reunión de ayer.

1. La escuela de Lehman

En septiembre de 2008, la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro de EEUU, a pesar de haber rescatado a Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac, dejaban que quebrase Lehman Brothers cometiendo el que se supone el error definitivo que convirtió la crisis en la ‘Gran Recesión'. La enseñanza fue que había que poner dinero público para salvar a grandes bancos por las consecuencias de su caída.

2. La factura infinita

Días después de la quiebra de Lehman, EEUU optaba por rescatar a la aseguradora AIG con 182.000 millones de dólares. El dinero público se convirtió en el salvavidas de todo lo que amenazaba con derrumbarse: bancos, fabricantes de automóviles, deuda pública...

3. Bancos europeos

Reino Unido, defensor a ultranza de la libertad de los mercados, no tardó en sacar la chequera para salvar su sistema financiero. La nacionalización de Northern Rock, Royal Bank of Scotland o Lloyds son algunos ejemplos. Europa ha invertido 311.400 millones de euros en sacar a su banca del atolladero.

4. Grecia, primera de Europa

El 2 de mayo de 2010, los países de la zona del euro y el FMI pactaron un plan de rescate a Grecia de 110.000 millones de euros en tres años. Era el primero directamente a un Estado.

5. La máquina de los rescates

La voracidad de los ataques especulativos y la debilidad del euro a raíz de la crisis griega forzaron a Europa a diseñar un mecanismo de rescate estándar. Para ello se pactó la creación de un fondo de 750.000 millones de euros ligada a drásticos recortes del gasto público.