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La última palabra de Moody's

La agencia avanza hacia su sentencia "degradatoria" 

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El pasado 30 de junio, Moody's la única agencia de rating que mantiene, tras nueve años, la calificación de máxima solvencia, la triple A, para los bonos del Gobierno español anunció, después de Standard & Poors y Fitch, que ponía en revisión esa calificación con vistas a una posible degradación de uno o dos galones (de Aaa a Aa1 o Aa2), a resolver hacia finales de septiembre próximo.

Ese mismo día, en un informe reservado a suscriptores bajo la fórmula de comentario especial, que no tuvo trascendencia pública, la agencia dio a conocer otro documento: argumentos clave de revisión de la Aaa de España para una posible degradación. En la pasada semana, Moody's difundió otros dos documentos. El pasado 17 de agosto, la agencia analiza en su informe Aaa Sovereign Monitor (Observatorio de los países Aaa) a los grandes países con triple A: Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido y España. Y esta misma semana, el 23, un nuevo informe, Perspectiva Económica Europea, vuelve sobre las consecuencias de la política de ajuste fiscal en la economía europea, incluyendo la española, donde vuelve a asomar el fantasma de la degradación.

La firma decidirá en septiembre sobre la calificación de la deuda española

El informe más relevante es el del 17 de agosto. Aquí se recogen aquellos 'argumentos clave' del 30 de junio para España, y se ofrecen las pistas para intuir que quizá lo único que resta por conocer en el caso de España son las condiciones de la degradación, es decir, si uno o dos galones.

En su 'comentario especial' del 30 de junio, Moody's decía: 'Creemos que el Gobierno minoritario de España va a enfrentar desafíos al completar su agenda de reformas estructurales en el mercado de trabajo así como del sistema de pensiones. Nuestro plan es examinar el compromiso político más amplio con la reforma estructural, si las medidas a ser aprobadas por el Parlamento llegarán lo suficientemente lejos como para estimular significativamente el crecimiento de largo plazo y si el Gobierno tendrá éxito en implementarlas'.

De ahí, pues, que la agencia se tomara su tiempo para calibrar los efectos de los recortes de la inversión pública y las reformas finalmente aprobadas. Moody's, en línea con la Comisión Europea, cree que el proceso de desendeudamiento del sector privado español llevará de 5 a 7 años, casi el doble del que experimentarán Irlanda y Portugal. Por esta razón, las tasas de crecimiento serán en España mediocres. Y, por ello, la deuda seguirá lastrando la actividad.

El sector privado tardará entre 5 y 7 años en reducirsu endeudamiento

El factor determinante, según el informe, será hasta qué punto la deuda pública seguirá siendo asumible (afford-ability). ¿Cómo medimos la inconveniencia de la deuda? se pregunta la agencia. 'Nuestra primera medida es la asumibilidad de la deuda. Esta se define como la proporción de los ingresos del Gobierno que es consumida por el servicio de la deuda (pago de intereses/ratio de ingresos). Este indicador captura la carga de la deuda pública para un país porque toma no sólo el tamaño sino el coste de la deuda. Cuanto mayor es este ratio, la deuda pública limita la formulación y aplicación de otras políticas'. En el escenario de base, Moody's estima que la deuda asumible será del 9,9% sobre los ingresos del Gobierno español en 2013 y 15,2% en la previsión más adversa. Lo que impediría, pues, conservar la triple A.