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"El tiempo es el único enemigo contra el que no tienes nada que hacer"

Visceral, exhibicionista y filosófico, el asturiano publica 'El manifiesto desastre', su cuarto disco en solitario

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Vegas, este verano, durante la grabación de 'El manifiesto desastre'. GABRIEL PECOT

Es el mejor escritor de canciones en español de la última década. No es casualidad que artistas consolidados como Enrique Bunbury y Christina Rosenvinge hayan compartido disco con él. Tampoco lo es que Calamaro le haya llamado para lo mismo.

Es el cabecilla de la canción en el siglo XXI y todos quieren chuparle la sangre, a ver a qué sabe. Mientras tanto, Nacho Vegas publica su cuarto álbum en solitario, El manifiesto desastre.

Le puse un disco suyo a un amigo que no le conocía y su respuesta fue: 'Es una locura, demasiadas experiencias en bruto sin elaborar, muy bestia'. ¿Se siente identificado?

Bueno, la materia prima de una canción siempre son experiencias personales, pero no puedes contarlas tal cual, tienes que dar un salto para trascender lo personal. Hay canciones en que dejo la distancia mínima y entiendo que haya gente para la que es algo demasiado obsceno.

¿Son necesarias las experiencias fuertes para hacer canciones?

Sí. Las canciones nacen siempre de sentimientos extremos. Cuando estás en armonía o aburrido no haces canciones. Es cuando no entiendes nada cuando te ves obligado a hacer una canción.

¿Puede eso darse la vuelta y que acabe buscando experiencias fuertes para hacer canciones?

No, no. Es una estupidez. Pau Roca, de La Habitación Roja, decía: 'Nacho es capaz de cortarse un brazo para hacer una canción sobre un manco'. Y no es así, ¿cómo voy a hacer eso? En realidad, hago canciones sobre cosas muy normales. Eso que me pregunta me ofende, porque yo no vivo para hacer canciones, hago canciones porque vivo. No busco ningún morbo en las cosas.

Con algo de morbo sí juega, ¿no?

No sé, ¿por ejemplo?

¿El título Junior suite (Suite juvenil), no le parece que juega con el morbo?

Bueno, el morbo puede ser utilizado en el interés de la canción, pero toda la canción no puede girar sobre eso. Y Junior suite no creo que haga eso.

¿Qué novedad trae este disco a su carrera?

Ninguna, creo. Para mí, cada disco es como un pasito, como cuando vas creciendo. Lo nuevo es que mi mirada ha cambiado y hablo de las cosas de forma diferente.

¿Le preocupa repetirse?

Sí, claro que me preocupa. Pero para mí este disco es el que tenía que hacer en este momento. Puedo repetirme o puedo hacerlo peor, pero hago lo que tengo que hacer y eso es lo que me importa.

¿Y cómo identificalo que tiene que hacer?

Eso se sabe, hay algo urgente. Hay algo que tienes que contar y lo tienes que contar de la manera que tú sabes. Tal vez podría ser mejor, pero tendría que hacerlo otro, o yo en otro momento.

En Detener el tiempo relaciona el tiempo con el miedo. ¿En qué sentido?

Una de las cosas que da más miedo en el mundo es ser consciente del paso del tiempo. Cuando eres consciente de que el tiempo pasa y está en tu contra, te das cuenta de que es el único enemigo contra el que no tienes nada que hacer.

¿Cómo valora la experiencia con Bunbury?

Estoy muy contento. Me permitió trabajar con alguien muy diferente a mí, pero con el que compartía un montón de cosas muy sustanciales. Estoy muy contento con ese disco.

Sorprende que no le haya tirado los tejos ninguna multinacional...

No lo echo de menos. Me gusta Limbo Starr porque miman mucho los discos que sacan, no como las multinacionales. Tal y como están las cosas es mejor estar con gente que cuide mucho tu trabajo, aunque tenga menos dinero.