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Una unidad de elite alemana participó en el polémico bombardeo de Kunduz

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La unidad de elite del Ejército alemán "Kommando Spezialkräfte" (KSK - comando de fuerzas especiales) tuvo una participación decisiva en el polémico bombardeo a las afueras de la localidad afgana de Kunduz que causó hasta 142 muertos, muchos de ellos civiles.

Así lo revela hoy el rotativo "Bild", que basa su noticia en informaciones secretas y fuentes del ejército germano, que ha ocultado hasta ahora a la opinión pública la participación directa de fuerzas alemanas en la operación.

El diario asegura que el protocolo secreto de la acción de la KSK no fue incluido en el informe de investigación del bombardeo realizado por la Alianza Atlántica.

En el informe realizado por el destacamento militar alemán en Kunduz que cita "Bild" se destaca que no existen informaciones sobre si la decisión del ataque fue tomada por el comandante de la base, el coronel Georg Klein o "si fue preparada o tomada por otra instancia".

"Bild" revela también que toda la operación del bombardeo fue dirigida desde el puesto de mando de la unidad secreta Taskforce 47 (TF47), en la que la mitad de sus miembros son soldados de elite de la KSK.

Añade que durante la operación del bombardeo, ejecutada por un caza estadounidense, el coronel Klein era el jefe de dicha unidad, en la que fue asesorado por cinco oficiales y suboficiales de la TF47.

Un portavoz del ministerio declara en el mismo diario que la comisión de Defensa del Bundestag, el parlamento germano, fue informada el pasado 6 de noviembre sobre la TF47, dos meses después de que se produjera el bombardeo.

Por otro lado, un informe realizado por la Cruz Roja Internacional tras el bombardeo ordenado por fuerzas alemanas en la región afgana de Kunduz revela que el ataque causó 74 víctimas civiles, entre ellas varios niños de ocho a doce años de edad.

El informe, calificado de "altamente confidencial", dice que la operación ordenada por el coronel alemán Georg Klein, no estuvo "en consonancia con el derecho internacional" al causar tan elevado número de víctimas civiles, según revela el semanario alemán "Stern" en su última edición.

El citado bombardeo se produjo el pasado setiembre cuando un caza estadounidense disparó dos misiles por orden del militar alemán contra dos camiones cisterna cargados de combustible que habían sido robados por insurgentes talibán y que se encontraban embarrancados en el cauce del río Kunduz.

"Stern" asegura que el nuevo ministro de Defensa, Karl Theodor zu Guttenberg, recibió una copia del informe de la Cruz Roja el pasado 6 de noviembre y que, pese a todo, horas después aseguró en una rueda de prensa que el ataque había sido "militarmente adecuado".

El informe de la Cruz Roja califica además de "improbable" que la guerrilla talibán tuviese intención de convertir ambos camiones en bombas rodantes con las que atacar a efectivos alemanes, argumento que había utilizado el coronel Klein para ordenar el ataque.

En ese sentido, el documento subraya que los dos camiones embarrancaron en el cauce del río Kunduz cuando viajaban en la dirección opuesta a la base alemana, que, por ese motivo, "no sufría una amenaza inminente".

La política informativa sobre el bombardeo de Kunduz provocó a finales de noviembre la dimisión del ministro de Trabajo y ex ministro de Defensa Franz Josef Jung, así como el cese del inspector general del ejército germano y jefe del Estado Mayor, Wolfgang Scheiderhan y del secretario de Estado de Defensa, Peter Wichert.