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Verdasco, instalado en el paraíso después de una victoria que marca su vida

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A Fernando Verdasco le tomó su tiempo leer los 65 mensajes almacenados en el buzón de voz de su móvil después de sellar con su triunfo la victoria de España en la final de la Copa Davis, y ahora, instalado "en el paraíso", saborea una partido que dice que puede marcar su vida.

El joven madrileño ha hecho realidad su sueño y así lo expresó a EFE en una entrevista en la que revivió aquellos instantes, los más intensos de su carrera y en los que se sintió atenazado por la presión, casi lesionado en el cuádriceps y luego flotando en una nube.

P. ¿Esta victoria marca un antes y un después en su carrera, ha sido tan importante?

R. "Son esas victorias que, más que marcar un antes y un después, marcan tu vida, tu esfuerzo. Son los sueños que tienes desde que eres niño. No es que ahora vaya a jugar mucho mejor que antes, porque el nivel es el que tengo, y la confianza la que necesito, si no, no hubiera salido contra Acasuso en el cuarto partido, porque quitar a un jugador como David, cuyo ránking está muy por encima del mío y ponerme a mí en el punto decisivo y contra Acasuso, que no es Del Potro, porque si perdiera contra él no pasa nada, pero contra Acasuso sí, porque él no es un 'top-ten'".

"Si no tuviera confianza en mi le hubiera dicho a Emilio, no la tengo, no me pongas, pero él confió y yo supe lo que había que hacer".

P. ¿Cómo recordará este día?, ¿cómo se sintió cuando supo que jugaría en vez de Ferrer?

R. "Ha sido el día más bonito de mi vida porque acabé jugando y he hecho realidad un sueño que llevo queriendo consumarlo desde que era un niño y que se ha completado".

"Dormí ocho horas del tirón, sin despertarme ni nada. Me levanté con un poco de agujetas del partido de dobles, lo normal. Hubo una bola que me hizo un poco de daño en la muñeca y luego estuve calentando por la mañana y Emilio me preguntaba, ¿qué tal te ves?. Evidentemente si me hubiera dolido no habría jugado. No obstante Emilio les dijo a David y Marcel Granollers que estuvieran preparados por si pasaba cualquier cosa, que a veces suceden. Y creo que todos calentamos muy bien y estábamos preparados, y me vi con ganas y fe en mi mismo para dar el punto a España, y hemos ido a por ello".

P. El partido fue un continuo vaivén y sin rumbo hasta un momento dado. ¿Le costó mucho encontrar la táctica para vencer a Acasuso?

R. "En los tres primeros sets no jugué con un patrón fijo. Emilio me decía tírale para el otro lado y hazle moverse, pero en partidos con tanta presión lo quieres hacer todo tan bien que te olvidas y no te sale. Hay mucha motivación y luchas a tope pero todo eso no te hace sentir la bola como normalmente. A veces prefieres jugar más defensivamente que ofensivamente, por los nervios. En el segundo y tercer set hice muchas dobles faltas, y el público empezó a meter más cizaña y lo pasé muy mal con el saque, y me estaban haciendo perder la confianza".

"Pero en el cuarto vi que estaba cansado y pensé que tenía que buscar una táctica para hacerle más daño. Pensé en sacarle con un buen servicio cortado, al revés, incómodo sin hacerlo demasiado fuerte, y de tomar luego mi derecha y dominarle. Y a partir de ahí vi que todo se ponía más de cara, mucho mejor. Luego él pidió fisio y me di cuenta que si seguía así podía ganar el partido. No quise cambiar después".

P. Imagino que la fiesta en su casa o en el restaurante de su padre y familiares habrá sido monumental.

R. "Con el único que tuve ocasión de hablar es con mi tío Fernando que lleva un restaurante en La Cañada, que es donde vivo y sé que estaban mi tío, mi prima, todos los que trabajan allí, mi primo Alvaro y muchas personas queridas que acuden ahí todos los días. Seguro que han estado tirando cava por ahí, y abrazándose como locos"

P. ¿Como fue el momento final, cuando todos se abrazaron a usted en el suelo después de conseguir el último punto?.

R. "Estaba en un momento casi en blanco, como en el Paraíso, intentando darme cuenta que había ganado la Copa Davis, que había dado el punto decisivo, con un golpe ganador además, con una derecha increíble. Me he tirado al suelo porque estaba cansado, porque no soy de hierro, y encima en un punto cuando él hizo un remate, yo llegué súper estirado y me dio un poco de tirón en el cuádriceps izquierdo. Pero quería dar el máximo de posibilidades y acabar el encuentro y no podía más".