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Villeneuve presenta en la Seminci una desgarradora evocación de la guerra en Líbano

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Una desgarradora y conmovedora historia personal, en medio de la guerra civil que asoló el Líbano en los años setenta del siglo XX, ha firmado el realizador canadiense Denis Villeneuve en el filme "Incendies", que ha tenido una extraordinaria acogida tras su proyección hoy en la 55 Seminci.

Casi una década después de presentar en Valladolid uno de sus primeros trabajos, "Maëlstrom" (2000), Villeneuve regresa ahora más maduro con la película que representará a Canadá en los Óscar y como uno de los firmes candidatos a la Espiga de Oro, máximo galardón del festival, cuando éste ni siquiera ha alcanzado su ecuador.

"Incendies" es la adaptación de la obra teatral del mismo título con que el dramaturgo de origen libanés Wajdi Mouawad obtuvo un notable éxito en el Festival de Aviñón del año pasado, y que en buena medida es su propia biografía, ya que residió en Beirut hasta los ocho años, cuando la guerra civil obligó a emigrar a su familia.

Denis Villeneuve describe el insólito itinerario que recorren dos hermanos mellizos desde Canadá, donde acaba de fallecer su madre, hasta el Líbano de sus orígenes, y que ambos inician tras la lectura del testamento donde su progenitora les encomienda su póstumo deseo con el fin de culminar lo que ella misma no pudo.

La sorpresa de ambos, que ignoraban la existencia de un hermano y la posibilidad de que su padre estuviera vivo, se transforma en un enigma que acrecienta su curiosidad y embebe al espectador hasta hacerle partícipe de ese deseo de resolverlo.

El cineasta canadiense estructura en capítulos ese viaje donde los hermanos Jeanne y Simon Marwall (encarnados por Mélissa Désormeaux-Poulin y Maxim Gaudette) acabarán por conocer realmente el pasado de su madre, cómo les afecta a ellos y con la guerra civil libanesa como telón de fondo e hilo conductor al mismo tiempo.

Los enfrentamientos civiles entre los cristianos libaneses y los musulmanes árabes de la misma nacionalidad convirtieron al país, en los años setenta del siglo XX, en un escenario trágico marcado a fuego por el estigma del odio entre hermanos con la religión como elemento de distorsión.

La resistencia personal y moral que desempeñó la madre de los mellizos en medio de ese caos fraguó una biografía convulsa que ambos descubrirán, y que recibirán como el mejor legado o herencia por parte de ella.

Violencia pero también poesía, tragedia y lirismo, muerte y esperanza, oscilan en "Incendies" en adecuadas dosis para que, lo que en realidad es una tragedia, no se precipite por el despeñadero del melodrama.

Cerca de dos horas de metraje, que no pesan en el espectador, ha necesitado Villeneuve para fraguar una película donde espanta los sentimentalismos a través de un realismo crudo, descarnado y riguroso, incluso en el territorio de las emociones más íntimas.