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Vivir cerca de bares de comida rápida no eleva riesgo obesidad

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Por Amy Norton

Los adultos que viven cercade restaurantes de comida rápida no pesan mucho más que elresto de la población, según un seguimiento de adultos deMassachusetts durante 30 años.

Varios estudios habían sugerido que en los barrios con unagran concentración de restaurantes de comida rápida, la tasa deobesidad sería más elevada. Pero la mayoría de esos ensayostenían limitaciones en su diseño.

En el nuevo estudio, los autores analizaron datos de más de3.100 adultos que habían participado de un estudio sobre saludcardíaca en 1971. Y en los siguientes 30 años no hallaron unarelación sólida entre la distancia recorrida hasta losrestaurantes de comida rápida y el peso corporal.

Sólo en las mujeres hubo algún tipo de asociación: por cadakilómetro más de distancia con los restaurantes más cercanos,ellas tenía un IMC levemente más bajo. Esto quiere decir queuna mujer de altura promedio pesaría 0,5 kg menos por cadakilómetro.

"Es un efecto muy pequeño", dijo el autor principal, doctorJason P. Block, de la Escuela de Medicina de Harvard, enBoston. "Lo interpretamos como una relación poco relevante",agregó.

Esto no quiere decir que los barrios no influyan en lasalud.

Block señaló que los resultados sugieren que el accesofácil y rápido a alimentos poco saludables no es la clave en lalucha contra la obesidad. "La proximidad quizás no sea en loque debemos concentrarnos", añadió.

Tal vez sería más importante saber por qué las personastoman las decisiones que toman en los restaurantes, losalmacenes u otros sitios donde se vende comida.

En teoría, "uno debería poder tomar decisiones saludablesen todos lados", manifestó Block.

Los resultados publicados en American Journal ofEpidemiology surgen de 3.113 adultos de Massachusetts queingresaron a un estudio en 1971, cuando tenían unos 38 años.Durante las tres décadas siguientes, se los entrevistó y se leshicieron siete exámenes físicos.

El equipo de Block reconstruyó un mapa de ubicación detodos los restaurantes, los almacenes y los lugares de venta decomida en la región durante ese período. Luego, los autorescalcularon la distancia en automóvil entre el hogar de losparticipantes y el restaurante o el local más cercano.

Con semejante nivel de detalle y seguimiento, el estudio"es una enorme contribución", opinó Lisa M. Powell,investigadora principal del Instituto para la InvestigaciónMédica y Políticas de ka University of Illinois, en Chicago, yque no participó del estudio.

Powell consideró que los resultados demuestran que lasopciones alimentarias de los barrios son importantes, enespecial para la población con bajos ingresos.

FUENTE: American Journal of Epidemiology, online 30 deseptiembre del 2011