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Zapatero ataca al PP por carecer de valor para hacer propuestas

El presidente del Gobierno reprocha a los conservadores que se limiten a criticar la propuesta del Ejecutivo

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El primer debate parlamentario sobre la reforma laboral tuvo su preliminar en el pleno del Senado. No tocaba, pero la flexibilidad que se permite en la Cámara Alta para estirar la literalidad de las preguntas proporcionó amparo suficiente para suscitar, aunque fuera superficialmente, el asunto que poco después iba a someterse a votación en el pleno del Congreso. '¿Cree el presidente del Gobierno que su modo de adoptar medidas frente a la crisis está sirviendo para reforzar la confianza internacional en su política económica?', era la pregunta que rezaba por escrito.

El PP ensaya una versión 'light' para pedir su dimisión: '¡Hágase a un lado!'

Algunos diputados del PP dieron la impresión de no ser capaces de soportar la espera porque, de forma inusitada, se infiltraron entre sus compañeros del Senado durante el mano a mano dialéctico entre José Luis Rodríguez Zapatero y Pío García Escudero. Hubo quien encontró la respuesta en una afirmación del portavoz conservador: 'Nos enteramos del contenido de la reforma por la página web de la Moncloa'. Se trataría, pues, de espías en busca de información fresca. Y hubo quien, viendo en un escaño del Senado al montaraz diputado Ignacio Gil-Lázaro, barruntó la repetición de la bronca de hace un mes, cuando los senadores del PP pidieron a gritos y pataleos la dimisión de Zapatero. Pero tampoco hubo tal.

La política española participa del 'ejercicio de ensayo y error' en que se ha convertido todo el mundo desde el estallido de la crisis económica, según descripción aplicada ayer por el ministro de Fomento, José Blanco, a las respuestas dadas por todos los gobiernos. Tras el error de la zapatiesta del mes pasado, García Escudero ensayó ayer una versión descafeinada del '¡Váyase, señor González!', que dice: '¡Hágase a un lado, señor Zapatero!'. Este es, para el PP, el único 'mensaje de credibilidad y de confianza en el futuro' que puede ofrecer el líder socialista.

El presidente tiene sobre su mesa la invitación para acudir a Rodiezmo

Respondió Zapatero que la oferta del Gobierno para modernizar el mercado laboral ya está 'encima de la mesa' con el decreto cuyo contenido acabará discutiendo el Senado al aprobarse ayer su tramitación como proyecto de ley. Y aprovechó el presidente un error de García Escudero, al reconocer que por todo el mundo es sabido que España 'es un gran país, que saldrá de esta crisis, igual que de la anterior', para realizar lo que en rugby se llama un ensayo una especie de gol que consiste en apoyar el balón en disputa tras la línea defensiva del adversario: '¿Por qué no han tenido el valor político de presentar una sola propuesta, de hacer alguna aportación constructiva?'.

García Escudero, tras descalificar la reforma laboral del Gobierno por 'balbuciente', lanzó una patada a seguir: 'En 2002, en plena presidencia española de la Unión Europea, usted, como líder de la oposición, utilizaba otra reforma laboral para excitar a la huelga general, cosa que nosotros no haremos ahora porque tenemos más sentido de Estado'.

La huelga está convocada para el 29 de septiembre. Antes, si se cumple el rito instaurado desde que asumió el liderazgo del PSOE en 2000, Zapatero habrá vuelto a abrir el curso político en un acto organizado por el sindicato minero Soma-UGT, codo con codo con Cándido Méndez. La invitación sindical ya está sobre la mesa de su despacho de secretario general del PSOE. La respuesta aún no se ha cursado, pero en el entorno del presidente se da por sentado que no rehuirá la cita y 'dará la cara'.

Zapatero cerró el minidebate con un nuevo emplazamiento a todas las fuerzas políticas, y singularmente al PP, para que 'contribuyan a recuperar la confianza en el sistema financiero, que ayudará a mejorar la confianza en toda la economía, y para realizar las reformas que permitan proyectar el país durante los próximos 20 años con un crecimiento más sólido'. Y, acto seguido, su figura se proyectó en automóvil hacia el Congreso.