Publicado: 31.10.2016 20:46 |Actualizado: 01.11.2016 07:00

El arte rupestre y el ADN desvelan el misterio del bisonte europeo

Los artistas paleolíticos representaron dos animales diferentes y el análisis genético indica que el actual procede de un híbrido con antepasados de las vacas.

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Pinturas de hace 17.000 años del segundo bisonte europeo en la cueva francesa de Niaux.-D. VIET/CRT MIDI PYRENEES

Pinturas de hace 17.000 años del segundo bisonte europeo en la cueva francesa de Niaux.-D. VIET/CRT MIDI PYRENEES

PALENCIA. - Aunque estén ahora al borde de la extinción, los bisontes formaron parte de la fauna europea durante decenas de miles de años, como queda claro en las pinturas rupestres de Altamira, por poner un solo ejemplo. San Cebrián de Mudá (Palencia) es uno de los lugares en España que se intentan repoblar ahora con la única especie actual, Bison bonasus, a partir de poquísimos ejemplares que han escapado de la extinción, en Polonia: un interesante ejercicio conservacionista no exento de dificultades pero con múltiples ventajas potenciales.

La dramática historia del bisonte, el mayor mamífero europeo, estaba sin embargo rodeada de misterio. No se conocía el origen de los bisontes actuales y el análisis genético preliminar de los fósiles de huesos y dientes encontrados, de hace miles de años, daba resultados tan variados que no se podían adjudicar solamente al bisonte estepario, la única especie que se pensaba que estaba en Europa hasta hace 10.000 años, en que apareció el Bison bonasus.



El análisis de una pequeña parte de la dotación genética, la mitocondrial, de decenas de fósiles de entre 22.000 y 12.000 años de antigüedad hecho por científicos australianos les permitió pensar hace ya casi 10 años que habían encontrado una segunda especie, más relacionada con los uros, antepasados del ganado vacuno actual, y con el bisonte europeo actual. Ante este misterio, los investigadores tomaron dos vías. Por un lado se lanzaron a analizar el genoma completo con las nuevas tecnologías disponibles y por otro, consultaron a los especialistas en arte rupestre franceses, que ya habían notado que diferencias anatómicas en los bisontes representados.

Ejemplar joven de bisonte europeo en la reserva de San Cebrián de Mudá (Palencia) / M.R.E

Ejemplar joven de bisonte europeo en la reserva de San Cebrián de Mudá (Palencia) / M.R.E


En el aspecto genético, los australianos, confirmaron que la nueva especie, que llamaron informalmente el bisonte de Higgs por lo difícil que les estaba resultando definirla, fue un híbrido del bisonte estepario y el uro que debió de aparecer hace unos 120.000 años.
Por el lado de las representaciones, confirmaron que en las pinturas rupestres de las cuevas francesas de Lascaux y Pergouset, entre otras, aparecían dos formas distintas de bisonte, una con un perfil triangular muy robusto y grandes cuernos, más parecida al bisonte americano moderno (que es otra especie descendiente del bisonte estepario) y otra más pequeña, con el lomo menos pronunciado y cuernos más pequeños, similar al bisonte europeo actual.

La datación por radiocarbono confirmó que la primera correspondía a hace entre 22.000 y 18.000 años, mientras que la segunda empezó a representarse más tarde, a partir de hace 17.000 años. Ambas especies, al parecer, reinaron anteriormente durante largos periodos, bajo la influencia de los cambios climáticos. Los bisontes de Altamira estaban identificados como bisontes esteparios.

Los investigadores analizaron el genoma completo de los bisontes y consultaron a especialistas de arte rupestre franceses

Que una hibridación de mamíferos tenga resultados evolutivos es un hecho raro, porque los descendientes masculinos son estériles. Tal como lo cuentan los investigadores Alan Cooper y Julien Soubrier, de la Universidad de Adelaida, las hembras de uro tuvieron que cruzarse sucesivamente con machos de bisonte estepario para dar lugar al híbrido, con un 10% de uro y un 90% de bisonte estepario. Sin embargo, los datos indican que el híbrido fue todo un éxito y evolucionó hasta el actual bisonte europeo. El bisonte estepario, por su parte, se extinguió hace 11.000 años.

De todas formas, algunos especialistas no creen que el trabajo ahora publicado en la revista Nature Communications demuestre sin duda alguna la existencia de dos especies en Europa antiguamente, e insisten en que todos los bisontes proceden del bisonte estepario.

Lo que sí parece es que, a pesar de que el arte rupestre se relaciona con el pensamiento mágico y simbólico, los artistas paleolíticos representaron fielmente desde hace 30.000 años los grandes animales con los que convivían y a los que daban caza para sobrevivir, como leones de las cavernas, mamuts, caballos y bisontes.

Por otra parte, el nuevo conocimiento sobre la composición genética del bisonte europeo actual puede ayudar a conservar la especie.