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El cambio climático se come las playas de Cancún

Un estudio español alerta de que el mar devorará 20 centímetros de costa caribeña al año. Bolivia amaga con dinamitar la cumbre por supuestas reuniones secretas

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A pocas horas del final de la cumbre del clima de Cancún, el resort de lujo donde se reúnen los delegados de 194 países atufaba ayer a fracaso. El miércoles por la noche, madrugada según el horario español, el embajador boliviano, Pablo Solón, abandonó las conversaciones denunciando supuestas reuniones secretas al margen del proceso de la ONU. Bolivia, al alimón con Venezuela, Cuba y Nicaragua, ya bloqueó en la anterior cumbre en Copenhague la adopción de un escuálido acuerdo impulsado por Barack Obama para evitar, de boquilla y sin compromisos suficientes, una subida de 2ºC de la temperatura del planeta en 2100.

Algunas fuentes de la delegación europea acusan, nunca en voz alta, a Bolivia y a Venezuela de reventar las cumbres para defender su gas y su petróleo. Sin embargo, oficialmente, Bolivia culpa a EEUU de bloquear las negociaciones. Los delegados de Obama proponen en Cancún una reducción de sus emisiones de CO2 del 4% en 2020 respecto a 1990, una cifra ridícula comparada con el 20% ya comprometido por la UE. Ayer, en su discurso ante el plenario, el presidente Evo Morales culpó a los excesos del capitalismo de hacer que 'millones y millones de familias sean víctimas del calentamiento global'. Morales, recién aterrizado en Cancún, advirtió de que, si no se llega a un tratado para recortar las emisiones, 'lo que no hagan los gobiernos lo harán los pueblos, las fuerzas sociales del mundo, que son capaces de hacer caer imperios'.

La subida del nivel del mar afectará al turismo y a la actividad portuaria

La ciencia ha irrumpido en la cumbre para justificar el malestar de Morales y otros mandatarios latinoamericanos ante la pasividad de las grandes potencias, incapaces de llegar a un acuerdo. Con los recortes que hay ahora mismo sobre la mesa, el cambio climático provocará una pérdida del 1% del PIB anual en los países de América Latina y el Caribe entre 2010 y 2100, según un informe presentado en la cumbre por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de la ONU.

En los países andinos, como Bolivia, y caribeños las pérdidas serán mayores, como advirtió la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena. En otro informe publicado en 2009, la CEPAL ya alertó de que el calentamiento global costaría alrededor del 140% del PIB de 2007 de América Latina y el Caribe a final de siglo. 'Hay que llegar a un acuerdo para reducir las emisiones aquí y ahora', exhortó Bárcena ante la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino española, Rosa Aguilar.

Según la ONU, el calentamiento reducirá el PIB de Latinoamérica

Otro estudio, presentado por Aguilar en Cancún, encendió ayer las alarmas. Los resultados preliminares del trabajo, elaborado por la Oficina Española de Cambio Climático, alertan de que el mar ya se está comiendo las playas de Cancún y del resto del Caribe y el norte de Brasil. El océano devorará 20 centímetros al año hasta 2040, según uno de los autores del estudio, Raúl Medina, catedrático de Ingeniería Hidráulica en la Universidad de Cantabria. 'No hablamos de efectos a largo plazo, hablamos de efectos que están ocurriendo ya y que van a ocurrir sí o sí en los próximos 20 o 30 años', explica Medina.

Los efectos económicos de esta erosión de las costas del Caribe son casi incalculables. Menos playa significa menos toallas y menos chiringuitos. En definitiva, menos turistas y menos dinero. El ingeniero español señala que 'en un país turístico, como los caribeños, por cada metro cuadrado de playa perdido se pierden 20.000 dólares al año'.

El estudio ha radiografiado más de 70.000 kilómetros de costas, con datos de multitud de agencias nacionales e internacionales. Las tendencias actuales, imparables a corto plazo, seguirán y el nivel del mar ascenderá 'unos 45 milímetros al año en el Caribe en los próximos 30 años', según Medina. Casi 14 centímetros en 2040. Hacia finales de siglo, señaló la secretaria ejecutiva de la CEPAL, que apadrina el estudio, el mar subirá 'más de un metro', si los países reunidos en Cancún no logran un acuerdo ambicioso de reducción de emisiones de CO2 a corto plazo. En las próximas décadas, 1,5 millones de brasileños sufrirán los efectos de esta erosión costera. Es el país más afectado, seguido de Perú, Cuba y México.

El informe español advierte de pérdidas ambientales y económicas

El trabajo también ha estudiado cien puertos latinoamericanos y caribeños. Muchos de ellos registrarán graves pérdidas económicas. La mayor altura de las olas limitará la actividad de importantes puertos como Río Grande (Brasil) y Buenos Aires, según Medina. Unas 600.000 personas llegan cada año en barco a la capital argentina. La ministra Aguilar aseguró que la tecnología empleada en el estudio, desarrollada en España, ya ha ofrecido resultados 'de alto valor estratégico' para la adaptación a los efectos del cambio climático en las costas españolas.

Frente a las acusaciones de secretismo de Bolivia, Aguilar felicitó al Gobierno mexicano en el plenario de Naciones Unidas por lograr 'un proceso transparente y participativo'. La ministra subrayó que España ya ha movilizado 140 millones de euros de los 375 millones prometidos en Copenhague para ayudar a los países en desarrollo a combatir el cambio climático hasta 2012. Muchos de esos millones irán a Latinoamérica.

Los negocios en Cancún van mejor que las negociaciones entre los países. Ayer se cerró una de las cuatro cumbres paralelas para empresarios, ‘Green Solutions', promovida por el propio presidente mexicano, Felipe Calderón, con un balance muy positivo, sobre todo para su país. Según comunicó la organización, hasta ayer se cerraron negocios por más de 50 millones de dólares, en más de 1.080 encuentros entre compañías internacionales, que protagonizaron los más de 4.000 empresarios que participaron durante los cuatro días que duró el evento. Pero México, país anfitrión, se llevó la mejor parte, ya que muchas de las multinacionales que asistieron a las jornadas anunciaron que realizarán proyectos de inversión relacionados con el ahorro de energía y protección del medio ambiente en el país norteamericano por valor de más de 6.250 millones de dólares, que serán ejercidos en los próximos años. Por otro lado, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, anunció un programa piloto de apoyo a seis países del Caribe y tres islas del Pacífico, con el objetivo de mejorar sus labores de adaptación al cambio climático, para el que se invertirán casi 75 millones de dólares.